El destello de sabiduría que nos trasporta hacia la Otra Orilla.

Mientras Avalokiteshvara practicaba profundamente
En la comprensión de la sabiduría que nos lleva a la Otra Orilla,
De repente descubrió que los cinco Skandhas (*)
Están igualmente vacíos,
Y así realizó la verdad de lo que es,
Y así trascendió el dolor y el gozo derivados
Del caprichoso tomar y dejar mundano.

(*) Forma o materia, sensación, percepción o pensamientos, intelecto o discriminación conceptual y consciencia.

Y luego, dijo Avalokiteshvara…

Escucha Sariputra:
Este cuerpo es, en sí mismo, vacío (espacio);
Y el vacío es, en sí mismo, este cuerpo.
Este cuerpo no es otra cosa que vacío,
Y el vacío no es otra cosa que este cuerpo.
Y lo mismo es cierto con la forma, la sensación,
La percepción, el intelecto y la consciencia.

Escucha Sariputra:
Todos los fenómenos están sellados con el vacío (espacio).
La verdadera naturaleza de todas las cosas
Es sin comienzo y sin fin,
Es sin ser y sin no-ser,
Es sin mancha y sin pureza,
Es sin aumento y sin pérdida.

Esta es la razón por la que la forma,
La sensación, la percepción,
El intelecto y la consciencia
No son entidades independientes, autónomas o separadas
Que existen por sí mismas, al carecer de base o raíz propias.

Todo aquello que entra por las seis puertas de los sentidos,
Y los seis sentidos mismos,
Así como lo que se infiere de los objetos de los sentidos,
Tampoco son entidades independientes, autónomas
O separadas.

Lo que surge debido a las causas interdependientes (karma)
Y su extinción,
Tampoco son entidades independientes, autónomas
O separadas.

El sufrimiento, las causas del sufrimiento,
El fin del sufrimiento, el camino hacia el fin del sufrimiento,
Las visiones espirituales y los logros,
Tampoco son entidades independientes, autónomas
O separadas.

Quien sea capaz de ver esto
Ya no necesitará alcanzar nada.

Los sabios que practican este conocimiento
Acerca de lo que nos trasporta hacia la Otra Orilla,
Dejan de ver los obstáculos de la mente
Como si fueran obstáculos;
Y puesto que en sus mentes ya no hay obstáculos,
Ellos vencen el miedo,
Destruyen las percepciones erróneas
Y realizan la perfección de la paz absoluta (nirvana).

Todos los sabios del pasado, del presente y del futuro,
Mediante la práctica del conocimiento
Que nos lleva hacia la Otra Orilla,
Alcanzan la auténtica y perfecta iluminación.

Así pues, Sariputra,
Has de saber que el conocimiento
Que nos lleva hacia la Otra Orilla
Es un gran mantra,
El más perfecto mantra,
El más elevado mantra,
El más iluminado mantra;
Un mantra incomparable,
Que condensa la sabiduría que erradica de raíz
El sufrimiento.

Así pues, proclamemos ese mantra
Para alabar el conocimiento
Que nos lleva hacia la Otra Orilla.

¡Gate, Gate, Paragate, Parasamgate, Bodhi Svaha!
¡Gate, Gate, Paragate, Parasamgate, Bodhi Svaha!
¡Gate, Gate, Paragate, Parasamgate, Bodhi Svaha!”

Ido, ido, ido más allá, ido más allá de más allá, despertar, ¡oh maravilla!

Adaptado al español por despojosdeoccidente desde la versión en inglés de Thich Nhat Hanh

bella mujer1

Un ejemplar de mujer desconfinada en el campo, muy guapa.

COMENTARIO:
Los sabios del mundo moderno, es decir, los niñatos influencers y coach’s emocionales expertos en desorientar a la gente, deberían de abstenerse de comprender lo que significa este texto sagrado, conocido como el “sutra del corazón”. La razón de ello es que su significación profunda escapa, o está más allá, del alcance de comprensión de los increyentes en Allah –la Inteligencia Creadora-, y que por tanto son creyentes es la superstición del ateísmo y del evolucionismo desde el mono, y este desde una ameba, por azar.

No hay evolución azarosa de átomos y erráticas partículas, sino creación: una emanación inteligente de la fuente de las primigenias luces, cuyo único propósito es que Ella -la mujer primigenia- se vea reflejada a Sí misma en la consciencia-espejo del hombre. Ese es el sentido de la vida, y no tratar de no morir (aun a costa de morir), obedecer al gobierno terrorista y tratar de disfrutar lo que se pueda, antes de que sea demasiado tarde. Los que tienen tal mentalidad decadente morirán como no mueren ni los perros: con el bozal puesto, vacunados y sedados, hasta que el nublado de sus consciencias se los trague para siempre engullidos en un remolino de oscuridad, zozobra, pesadumbre y duda, como si nunca hubieran existido. Morir así es de gilipollas.

No obedezcan a Sánchez, sino a los hombres de Dios (Hezbul-lah).

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