Una coplilla urgente.

Una coplilla urgente ante la urgencia del genocidio que va a perpetrar el gobierno terrorista bajo el pretexto de protegernos del COVID-19, el cual no es más que una agenda genocida encubierta (confinamientos, suicidios, vacunas asesinas, hambre, ruina, bozales, depresión, insana distancia social, mala praxis médica, nueva anormalidad).

A los pies del maestro, no nacido y no muerto,
Me inclino.
Este es un sencillo canto para aquellos que anhelan
El reencuentro con la verdad de lo que somos,
Desde antes incluso del despliegue del tiempo
Y de sus accidentes causales.

Tras la impostura del personaje que creo ser
No hay nada, solo un vacío insondable
Y preñado de bendiciones y sabiduría;
Por eso, cuando el dolor de la enfermedad me acucia
Y me atosiga hasta el punto de la desesperación,
Gracias a la bendición del maestro no me desespero,
Sino que me fundo con la irrealidad de mi propia nada;
Y así mi dolor se mitiga,
Y así mi dolor es mi gozo,
Y así mi dolor es mi alegría.

Tras la impostura del personajes que creo ser
No hay nada, solo un vacío insondable
Y preñado de bendiciones y sabiduría;
Por eso, cuando el insomnio se apodera de mí
Y no descanso,
Gracias a la bendición del maestro no me desespero,
Sino que comprendo la indisociabilidad
Del estado de sueño y de vigilia;
Y de esta forma mi insomnio es mi reposo,
Y de esta forma mi insomnio es mi descanso.

Tras la impostura del personajes que creo ser
No hay nada, solo un vacío insondable
Y preñado de bendiciones y sabiduría;
Por eso cuando los amigos devienen en enemigos
Y los demonios del deseo, de la ira y de la ignorancia
Se manifiestan en mi consciencia como emociones conflictivas,
Gracias a la bendición del maestro no me desespero,
Sino que espero en la beatitud de mi autentica naturaleza,
Luminosa y eterna, sin fin ni principio, que en el corazón mora;
Y en esa comprensión paciente me deleito,
Y en esa comprensión paciente me maravillo.

Cuando las dificultades, de todo tipo, me atosigan
Y me arrastran, haciendo que se enturbie mi consciencia
Con el lodazal de este mundo de barro y cenizas,
Gracias a la bendición del maestro no me desespero,
Sino que invoco a Layla, la mujer primigenia,
Y entonces recuerdo que de Ella, de Su amoroso abrazo,
Jamás estuve separado;
Y así me desenredo y mis caminos se iluminan.

Cuando el dolor de la muerte me encima
Y siento el desasosiego de haber desperdiciado la vida para nada
Tras los vanos y caprichosos placeres que Maya -la ilusión-
Me ofrecía,
Entonces recuerdo, gracias a la bendición del maestro,
Que una sola respiración, o parpadeo de ojos,
Basta para saber que mi realidad innata-sagrada
Está más allá de esto o de aquello,
Pues no nacido y no muerto soy.
De esta forma la impostura del “yo soy“
Se desvanece en la irrealidad de su propia nada,
Y el espacio que antes ocupaba el personaje
De lo que creía ser o no ser,
Lo ocupa la verdad desnuda de lo que es,
La cual refulge ahora, tras el largo extravío, impetuosa,
Con la fuerza de cien millones de soles.
En esta comprensión, yo, Uzman,
Plácidamente reposo, descanso y me deleito.
En esta comprensión plácidamente espero.

-Uzman García

Esta coplilla de amor está dedicada a Layla –la mujer primigenia- y a los hijos del linaje de aquellos que entre los hombres aprendieron a rugir como solo rugen los leones.

ella2

Todo el mérito le corresponde a Ella

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