Un poema de muerte escrito a la luz de su recuerdo.

Una vez caída la máscara del impostor

Que creyó vivir,

No quedó más que un eco

Que en el vacío reverbera,

Llevado por los cálidos vientos

De una predestinación

Que a mí lo hace retornar,

Haciéndome sentir ingrávido, liviano.

Ahora, por fin, soy el mismo ya que era

En el remotísimo vientre de Ella.

-Uzman García.

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