¡Dios ha nacido! ¡Celebremos que no hay nada que celebrar!

El ganado humano creyente en el covid y creyente en la superstición del ateísmo está de enhorabuena, pues la navidad se acerca y se acerca la hora de celebrar, de festejar, la aberración del nacimiento de Dios. Empero, eso le trae sin cuidado a los afirmacionistas víricos, pues lo que le trae con cuidado, con mucho cuidado, es aprovechar el nacimiento de Dios para festejar un poco la vida, de modo que dicho festejo sirva de evasión frente a la hecatombe de no poder disfrutar de la vida según la añorada y anómala normalidad de antes, una anormalidad de vida consistente en vivir, meramente, para no morir, tratando, en el trayecto hacia la muerte, de disfrutar lo que se pueda de todo tipo de placeres y divertimentos, todos ellos vanos, entre los que destacan viajar y follar, con quien sea.

Dicha ignorancia, propiciada por prestarle atención a cosas que no tienen importancia, desatendiendo las cosas importantes, es lo que ha aprovechado el deep state para ponerles a los celebrantes del nacimiento de Dios, todos ellos ateos, una mascarilla-bozal en la boca, como medida propiciatoria que propicie que queden todos traumatizados, de forma que todos accedan gustosamente a las salvadoras vacunas asesinas, Dios mediante. Gracias a eso, gracias a obedecer al gobierno terrorista de España, esperan los imbéciles volver a lo de antes, cuando lo que están haciendo es caminar hacia su propia tumba, inadvertidamente, es decir, sin darse cuenta.

Es necesario que, entre festejos por el nacimiento de Dios, el cual no engendra ni es engendrado, los necios festejen, a la misma vez, que la solución está cerca. Así, cuando toque, cuando reciban en el wasap el mensaje de los terroristas del gobierno, el ganado irá gustoso a vacunarse con vista a matarlos, pues este mundo es insostenible, y para hacerlo sostenible hay que matar a mucha gente. De eso va la agenda 2030 de la ONU por un mundo feliz y que se sostenga a ojos de la casta parasitaria –deep state.

robots carry boxes

Los robots están ya en el disparadero de salida para darle por el culo a los seres humanos, los cuales perderán sus trabajos; eso los que trabajen.

Los robots están ya listos y van a sustituir a los humanos en el 99% de las actividades productivas o improductivas, así que ya me dirán ustedes lo que se hace con el sobrante inútil de personas. Es indeseable mantener vivas 8 mil millones de personas confinadas y comiendo comida chatarra a cambio de obediencia a la nueva normalidad, así que el plan del deep state es liquidarlos a todos, excepto a 500 millones que serán debidamente transhumanizados, esto es, chipeados y conectados a la “nube” –la IA que regirá sus vidas, sus pensamientos, sus emociones.

No hay nada que celebrar, pues, y el que celebre la aberración del nacimiento de Dios -que está más allá del nacer y del morir- como excusa para pasárselo bien con la familia y los amigos, es que es un gilipollas soberano que se merece morir echando espuma por la boca, a causa de la salvífica vacuna asesina.

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