Los delirantes consejos de varios expertos en felicidad mundana.

En la edición de hoy de “los delirios de occidente” presentamos unas frases motivacionales articuladas por varios expertos del mundo moderno, las cuales, si tenemos la osadía temeraria de seguirlas o dejarnos inspirar por ellas, acabaremos desmotivados para saber lo que realmente importa en la vida, que no es otra cosa que saber quiénes somos y la causa de haber sido depositados en esta Torta Terráquea por el Creador y Sostenedor de todos los dominios. El conocimiento acerca de quiénes somos y el método para lograrlo a un nivel efectivo del corazón, son las únicas cosas importantes de la vida; el resto de cosas son distracciones que nos enajenan, quedando obnubilados, es decir velados, con respecto a la Gran Luz Irradiada e Irradiadora que en los corazones mora, o habita. Así pues, vamos a comentar dichas frases motivacionales a la luz de la sabiduría ancestral, con vista a que no sirva de nada, pues la hecatombe es inminente y el que no ha despertado ya, ya no lo hará.

Dichas frases que pasamos a comentar, Dios mediante, han sido entresacadas de una deleznable web, “grupoemociona.com”, dedicada a esparcir la mierda del hedonismo existencial, del logro de los objetivos mundanos personales y del vivir por el mero hecho de vivir, esto es, meramente para no morir; una web que presume de ayudar a la gente por medio de un equipo de psicólogos expertos en disciplinas interdisciplinares, cuando en realidad lo único que hacen es ayudar a perpetuar el lamentable estado actual, moral y espiritual, del patético hombre occidental moderno. Si en verdad son psicólogos y quieren ayudar a la gente, que empiecen diciéndole a sus imprevenidos seguidores que se quiten la mascarilla-bozal; pero como eso contraviene a la ideología vírica imperante, seguro que no lo harán.

Que empiece el show.

“Cuando haces lo correcto, obtienes la sensación de paz y serenidad. Hazlo una y otra vez.” – Roy T. Bennett

Hacer lo correcto es bueno, dice este experto en felicidad mundana, que además es ateo y hedonista. Pero como el patético hombre occidental moderno, movido por la superstición pseudo-religiosa de la ciencia, ha desterrado a Dios, que es la Verdad Objetiva Absoluta y la fuente de todo cuanto existe, entonces se rige por el dios subjetividad subjetiva humana relativa al individuo, es decir, relativa a la ilusoria idea de “yo”; esto quiere decir que hacer lo correcto consiste en hacer lo que cada cual considere correcto, aunque esa corrección consista en azotar a tu folla-amiga durante el coito, por deseo expreso de ella, ya que dicho proceder proporciona paz y serenidad tanto al que azota como a la azotada. De esta forma, mientras occidente no se ajuste a lo que es objetivamente correcto, y que está codificado en el Corán y en la Sunna (tradición profética), no saldrá del pozo de inmunda decadencia en la que anda sumido. Esperamos que siga el derrumbe de occidente hasta su total aniquilación.

“Debes hacer las cosas que crees que no puedes hacer.” – Eleanor Roosevelt

Se trata de una incongruencia hacer lo que no se puede hacer, pues, según los sabios ancestrales, solo es posible hacer lo que se puede hacer, quedando lo que no se puede hacer relegado al ámbito de lo imposible. Por ejemplo, el ser humano no puede viajar a la luna porque la Tierra está sellada y protegida por la impenetrable cúpula del cielo, de modo que, siguiendo el consejo de este experto ateo, los hombres simularon que fueron a la luna para enorgullecerse de hacer lo que no es posible hacer, o haber hecho.

“Todo lo que puedas imaginar, es real.” – Pablo Picasso

La realidad es opuesta a lo que dice este experto en felicidad mundana. Todo lo que se pueda imaginar no es real, pues se trata solo de una imaginación, una ilusión, un espejismo, unas sombras chinescas. Lo único real es, pues, lo que queda cuando la ilusión de la imaginación se desvanece en la irrealidad de su propia nada. Es decir, lo que queda, lo único real, es la luz que todo lo alumbra.

“El poder de la imaginación nos hace infinitos.” – John Muir

En la misma línea que el experto anterior, este experto insiste en darle importancia a la imaginación, cuando en realidad lo que hay que hacer es no darle importancia a la imaginación y desterrarla por ser una imaginación imaginaria, esto es, irreal. A este respecto hay que remarcar que todo lo que el hombre piensa, siente, toca, ve, oye, habla o paladea… es  una imaginación, una irrealidad. Por culpa de seguir los consejos de expertos como John Muir o Pablo Picasso ahora la gente se imagina cosas tan extravagantes como que son hombres con vagina o mujeres con pene. Decadencia y autodestrucción.

“Nunca eres demasiado viejo para tener otra meta u otro sueño.” – C.S Lewis

Se trata de un consejo atroz que ha destruido la psique de millones de occidentales. Cuando se es demasiado viejo solo debe uno centrarse y preocuparse de una cosa: prepararse para morir, de modo que el tránsito de la consciencia hacia los planos post-mortem se realice de una manera apacible y amorosa. La forma de morir, el estado de consciencia a la hora de morir, es determinantes para establecernos en los planos afines a la sonoridad lumínica de la luz infinita y amorosa que todo lo alumbra y sostiene, que todo lo envuelve. Esto es así porque cada cual, al final, se une a su igual.

Empero, o pero, como los occidentales están tan sumamente corrompidos, cuando llegan a muy viejos, o a viejos, lo único que les interesa es tratar de vivir como si no fueran viejos, o muy viejos. Lo único que les interesa es prolongar la agonía de vivir un poco más, unos meses más, unos días más, para lo cual recurren a las mascarillas, a las vacunas y a los hospitales. Es un mal demoledor asociado a este consejo de este experto el hecho de que los viejos occidentales pretendan vivir como si no fueran viejos, es decir, como si fueran niñatos, y esta es la causa por la que van por ahí haciendo el ridículo, viajando, yendo de fiesta, yendo de compras superfluas para distraerse, etc.

Volvemos a reiterar que la única ocupación de los viejos debería ser ocuparse de morir sabiamente y en paz perfecta de consciencia, por lo cual harían muy bien en dedicarse a estudiar a los sabios ancestrales. Y en cualquier caso, jamás ir a un hospital a morir indignamente; a morir como no mueren ni los perros.

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