¿Qué es la meditación? ¿Sirve para algo?

Hoy nos gustaría comentar lo que tienen que decir los expertos del mundo moderno, los coach motivacionales, acerca de la meditación. A esos impresentables les gusta hablar mucho de la meditación sin tener ni idea de lo que es ni de su aplicación práctica, en la práctica formal y en la vida cotidiana, de modo que el daño que están haciendo a sus inadvertidos seguidores es descorazonador, además de lamentable, pues se trata de un daño irreversible.

A los expertos de la modernidad les gusta hablar de la meditación como una poderosa herramienta para el empoderamiento personal conducente a la consecución de los logros personales que nos propongamos y, a fin de cuentas, a ser felices, para lo cual no tienen reparos en citar a los sabios del mundo antiguo para retorcer sus palabras y malinterpretarlas. Se trata, ante todo, de un negocio, pues la meditación se vende muy bien debido a la devastación moral y espiritual de occidente, de forma que hay mucha gente desesperada y sufriente –potenciales clientes. De esos pobrecillos se aprovechan los indecentes coach emocionales para sacarles sus dinerillos y vivir a costa de destruir las psiques de sus pacientes.

La meditación es la herramienta para calmar nuestra mente y dejar de ser “víctimas” de nuestros pensamientos. Cuanta más habilidad tengamos para dominar la capacidad de pensar, más fácil será crear la realidad que nosotros queramos en nuestra mente.

La primera atrocidad que dicen esos impresentables de “grupoemociona.com” es que mediante la meditación uno puede llegar a crear la realidad que quiere para su mente, para su vida, en definitiva. ¿En serio? Esta letal aseveración se basa en la famosa creencia en la “LEY DE LA ATRACCIÓN”, tan de moda en occidente, según la cual uno crea su propia realidad con tan solo desearlo y aspirar mentalmente a aquello que queremos conseguir. La consecuencia de aplicar dicha aberración ha sido, y es: ruina moral, decadencia, autodestrucción, desorden, desequilibrio mental, enfermedad, droga, mascarillas, suicidio.

Los sabios ancestrales dicen que meditamos sin finalidad mundana, o sea, con la única finalidad de saber quiénes somos. Uno se sienta en meditación por el mero hecho de sentarse, sin objetivo alguno. De esta forma las turbulentas aguas de la consciencia se van asentando, apaciguando y calmando, no obstruidas por la querencia de la ilusoria idea de “yo”, de modo que al cabo de 60-70 años de práctica la mente deviene calma y refleja fielmente las luces imperecederas que en los corazones moran, o habitan. La consciencia es un espejo, y lo que refleje depende de nosotros. O bien refleja las miríadas de imposturas egocéntricas, movidas por el apego-rechazo, o bien refleja la luz que todo lo alumbra y que todo lo penetra. A la luz de esta verdad, las emociones brillan por lo que son –luz- y no por lo que aparentan –emociones conflictivas o placenteras-. Esta es la correcta forma de encarar la meditación conforme a los verdaderos hombres, los hombres de Dios, mientras que los expertos del mundo moderno no dicen más que tonterías. En definitiva, meditamos para ser lo que ya somos –luz-, y dejar de ser lo que no somos –una impostura egocéntrica basada en la ilusoria idea de “yo”-.

Es cierto que no podemos controlar nuestros pensamientos, pero sí podemos aceptarlos tal como vienen, en un estado de rendición y aceptación. La meditación se basa en aceptar los pensamientos, sin juzgarlos.

Esta frase contradice a la frase anterior, lo cual nos confirma que los expertos psicólogos de “grupoemociona.com” son unos sinvergüenzas.

Debemos tratar de abandonar la idea de que la meditación es únicamente válida para individuos tranquilos, personas espirituales, o religiosas. Esto es únicamente una excusa que pone nuestra propia mente, o psique, para disuadirnos de aceptar el reto que supone comenzar a meditar.

Cuando los sabios del mundo moderno dicen algo, hay que invertir lo que dicen para hallar la verdad; y esto se debe a que estamos viviendo el fin de los tiempos, como culmen del proceso de degradación y decadencia del ser humano, lo cual quiere decir que ya no hay sabios de verdad, sino coach emocionales y niñatos influencers.

La realidad es que la meditación solo es apta para las personas aptas, es decir, aquellas personas con un profundo anhelo espiritual adscritas a una religión donde la meditación se haya practicado de forma tradicional durante siglos, o milenios. Fuera de ese marco tradicional, no existen maestros cualificados que sepan lo que es meditar y que sepan transmitir las enseñanzas sagradas acerca de la meditación. Cuando la meditación llegó a occidente, llegó solo su carcasa externa de enseñanzas exóticas y fascinantes, pero los maestros, los vehiculadores y realizadores efectivos de dicho conocimiento, se quedaron en oriente, de modo que en occidente nadie sabe meditar, y el que medita queda con la psique arruinada ante la ausencia de un linaje verdadero de verdaderos meditadores que ejerzan la guía verdadera, sin la cual los entresijos del ”yo” impostado no se desenredan, y la liberación no se produce. En occidente la meditación no es más que un pasatiempo pernicioso, pues dicho arte no es posible aprenderlo mediante libros, sino gracias a la bendición del maestro.

Comenzar a meditar siempre es lo más complicado del proceso, pero debemos de deshacernos de todos los prejuicios previos que tengamos, abrir nuestra mente y dejarnos fluir con el momento, el aquí y el ahora. Para ello os dejamos 10 tips básicos que os ayudarán a comenzar:

10 Consejos para empezar en la meditación

  1. Meditar nada más despertar: En este momento del día estaremos más despejados y conseguiremos mayor nivel de concentración y tranquilidad.
  2. Elegir un lugar tranquilo y sin distracciones.
  3. Buscar una posición cómoda: La posición ideal es sentado, con la espalda recta, firme y sin posturas complicadas o incómodas. Hay personas que prefieren caminar, hacer yoga, pero sentado es perfecto para comenzar. Es importante no tumbarse o apoyarse en una pared ya el excesivo relax puede hacer que incluso lleguemos a quedarnos dormidos.
  4. Hacer un compromiso: Ponernos la meditación como rutina, a pesar de vacaciones, pereza, o quehaceres del día a día. Dedicar aunque sean 5 minutos a meditar a diario nos hará sentir orgullosos de cumplir con nuestros objetivos.
  5. Ser constante: No desesperar: aunque hayamos logrado llegar a la calma durante unos segundos las primeras veces, no hay que abandonar. Es una carrera de fondo y no un sprint, nada se logra a la primera de cambio.
  6. Comenzamos calmando la respiración y concentrándonos en ella.
  7. Una vez calmados la mente comenzará a enviarnos pensamientos. Debemos dejar que vayan llegando, sin analizar si son buenos, malos, sino simplemente, dejarlos ir sin que roben nuestra atención.
  8. Las manos: Deben descansar, no es estrictamente necesario que tus dedos se toquen constantemente, pero si eso te ayuda a mantener la concentración, adelante.
  9. Se puede practicar meditación repitiendo un mantra, visualizando un objeto, concentrándonos en nuestro cuerpo y visualizando pensamientos o hechos positivos. Incluso hay meditaciones guiadas que puedes encontrar fácilmente online y te ayudarán.
  10. Comienza midiendo los tiempos: Puedes empezar por 10 minutos, e ir progresivamente aumentar el tiempo de meditación.

¿Has practicado o practicas la meditación en tu vida diaria? ¿Cómo comenzaste? ¿Tienes previsto comenzar? Esperamos que estos consejos básicos te sean de utilidad, te ayuden a abrir tu mente y te lances al maravilloso mundo de la meditación.

Y nosotros esperamos que nadie haga caso a este equipo interdisciplinar de expertos psicólogos interdisciplinares, pues de meditación no saben nada, ya que jamás la han practicado. La actividad de un meditador, de un yogui, de un hombre de Dios, es incompatible con confundir a la gente, que es a lo que se dedica esta repugnante web -“grupoemociona.com”. El que quiera aprender a meditar que viaje a India, a Siria, a Irán, a Turquía, a Chechenia, a Marruecos, a Egipto, a China, a Rusia, etc, países todos ellos donde aún perviven linajes auténticos de auténticos meditadores, en sus diversas formas: islámica, cristiana, budista o hinduista. El occidental que no pueda viajar a dichos lugares, y que tenga una aspiración espiritual sincera por desvelar el ego impostor y que sean las luces las que brillen, y no las sombras que el “yo soy” proyecta, lo que debe de hacer es hacerse musulmán y estudiar el Corán, pues el Islam es el update final de la Vía Revelada para estos tiempos de decrepitud humana final, de modo que el Islam es el camino más recto y seguro para no perderse y salvaguardar el alma de los estragos demoledores de este fin de las eras: confinamientos, vida online, vacunas asesinas, deshumanización, sanas distancias sociales, desempleo, hambre, desesperación, suicidios, bozal-mascarilla, canibalismo para sobrevivir unas horas más, mini guerra nuclear, esterilización de las masas, falsa invasión alien y falsa llegada del falso mesías –el anticristo, o sea, el mesías judío.

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