¡Venid a mí, demonios, pues soy indestructible!

El mantra de la serenidad inquebrantable.

Om Mahadevaya Vidmahe Rudramurtaye Dhimahi

Tannah Shivah Prachodayat

*

¡OM! Permíteme concentrarme en el Supremo Ser.

Oh, Supremo Ser, creador y sostenedor de todo,

Bendíceme con una excelsa inteligencia,

Afilada y cortante,

Que separe la realidad de la impostura;

Oh, Supremo Ser, ilumina mi consciencia.

*

Adaptado al español por despojosdeoccidente

COMENTARIO:

¡OM! Se trata de una invocación poderosa dirigida al Originador sin origen, al Formador sin forma, al Hacedor Eterno sin necesidad de manos ni de pies, al Sostenedor de todo sin necesidad de un soporte que a Él mismo lo sostenga. Es una potente invocación que nos empodera, en petición de una afilada inteligencia que nos permita lidiar con la horda de demonios desatados que tienen al mundo confinado y al borde de un inminente genocidio, que será perpetrado gracias la salvífica vacuna asesina anticovid.

Un mantra poderoso, que deshace a los demonios, internos y externos, hasta quedar disueltos en la irrealidad de su propia nada. Son los demonios de las proyecciones mentales aturdidas y aturdidoras, inducidos por el pertinaz empeño del ser humano de alejarse de aquello que le beneficia y acercarse a aquello que le perjudica. Para saber qué nos beneficia y qué nos perjudica, leer el Corán.

Un mantra que, si lo interiorizamos y lo hacemos realidad a nivel del corazón, nos vuelve inviolables. Cuando los terroristas del gobierno vengan a casa con la vacuna y la patada en la puerta, nosotros ya nos habremos ido; en realidad ya nos fuimos hace mucho tiempo, incluso antes de nacer en esta manifestación humana. El foco alumbrador de la consciencia fue nuevamente enfocado, tras un largo extravío, y ahora todo brilla por lo que es: luminosidad auto-irradiada en un dinamismo inusitado que preña la infinitud del espacio.

La inercia descendente hacia el lodazal de los apetitos mundanos erigidores de los demonios, que el tomar y el dejar caprichoso cataliza, se ha invertido, y ahora el surgimiento, la permanencia y la extinción de lo que no es Ella, a mis ojos, no son más que regueros de luz y riachuelos de claridad que iluminan mi consciencia.

¡OM! Grande es Ella, la Diosa, y grande es Él, su consorte supremo.

ella medi1

DEDICADO A ELLA

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