Un mal presentimiento.

Tengo un mal presentimiento,
Creo que mi mujer no me ama;
Bueno, en realidad no es mía,
Tan solo apareció por ahí
Y acordamos vivir juntos.

Tengo un mal presentimiento,
Creo que mi mujer, que no es mi mujer,
Ya no me ama;
Creo que se ve con otro.
Es un mal presentimiento.
Yeeeaaahhh.

Tengo un mal presentimiento,
La que yo creía que era mi mujer,
Que en realidad nunca lo fue,
Ya no me ama.
Y esa sensación me hace sentir
Muy, pero que muy malamente.
Yeeeaaahhh.

-despojosdeoccidente

Comentario:

Aprovechamos la ocasión para aconsejar al protagonista de esta coplilla que se desaplique en las cuestiones intrascendentes de la vida, y que se aplique en las cuestiones que realmente importan en la vida, o sea, en las cuestiones trascendentes, entre las que destacan: saber por qué fuimos depositados en la Torta Terrestre y saber cómo deviene uno en un vehículo vehiculador de las imperecederas luces, de modo que lo que brille sea la luz, y no la película del personaje de la persona que creemos ser, con toda su pesada carga de lastrantes emociones conflictivas, movilizadas por el caprichoso tomar y dejar mundano.

Si esa mujer, tu mujer, que en realidad no es tu mujer ni nunca lo fue, ya no te ama y te lo dice con la mirada, sin necesidad de palabras, lo que tienes que hacer es esto:

1. No volver a follar con ella.

2. No compartir el habitáculo del hogar con esa mujer, o con ninguna otra, a excepción de tu mujer legítima, es decir, aquella con la que firmes el pacto-compromiso de fidelidad del matrimonio.

3. Reflexionar acerca del sentido de la vida y de la muerte.

4. Tras hallar que nada parece tener sentido, abandonar la indagación y rendirse a un estado de absoluta zozobra espiritual.

5. Estudiar a los sabios del mundo antiguo, sin expectativas de lograr nada ni de convertirte en un experto.

6. Cotejarlo todo con el Sagrado Corán, pues es la última guía revelada al ser humano para salvaguardar su alma del fatal extravío de no saber por qué fuimos creados y depositados en la Tortilla Terráquea. Lo que no contradiga el Corán, tómalo; lo que contradiga el Corán, recházalo; y en caso de duda, pregunta a los ulamas –los sabios musulmanes.

7. Quédate vacío de todo, para que el Todo, tras llenarte, te colme.

8. Una vez vacío de todo, y lleno de la beatitud del vacío, llama a esa mujer que fue tu mujer sin serlo, y aconséjale que abandone la frivolidad existencial de medrar en los vanos placeres mundanos, de modo que la muerte no la encuentre llena del mundo, sino vacía y llena de Dios.

9. Después, haz lo que quieras, pues cualquier cosa que hagas redundará en un bien, una vez establecido en la verdad de lo que es, y desalojado de los alojamientos donde en tu anterior vida solía merodear la impostura de tu persona, el personaje que creías ser.

Es muy importante no tomar estos nueve consejos a la ligera, con vistas a no morir indignamente, esto es, vacunados y como hombres incompletos y esclavos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s