Kyrie eleison.

 Oh Señor,

Ten compasión.

Comentario:

Se trata de un canto, o coplilla, tradicional de la tradición cristiana ortodoxa, a la cual nos sentimos unidos, o sea, hermanados, pues aquí, en este blog de despojos, somos musulmanes ortodoxos e integristas, es decir, integrales, íntegros. Entre ortodoxos anti-heterodoxos siempre ha habido una buena conexión, un buen “filing”,  de lo más auspicioso, ya que el denominador común de los integristas radicales de todas las tradiciones espirituales es el rechazo a la modernidad y a las innovaciones a contra-natura que lleva asociada, como son las anomalías del LGTB-ismo, el feminismo, la igualdad, la democracia, el relativismo moral, la tolerancia al vicio propio y ajeno, etc.

Nosotros somos profundamente intolerantes con respecto a todo aquello que denigra al ser humano, razón por la cual nos oponemos a las vacunas asesinas y a la nueva normalidad satánica 2.0 que la agenda covid está implementando; una normalidad mejorada de la normalidad satánica 1.0 previa al bicho, consistente esta en trabajar duro para costearse los vicios. No es a la normalidad 1.0  a la que hay que volver, sino que hay que volver a la vieja normalidad, a saber, la normalidad de al menos 50 años atrás, donde la gente era educada y sabía lo que era la vergüenza; aunque  nuestra preferencia personal es la vuelta a la normalidad de cultura y trascendencia de la época de Abderrahman III, el mejor dirigente político que ha tenido Iberia en toda su historia, seguido a no muy larga distancia por Francisco Franco.

Y ahora, con respecto a la copla de hoy, esto decimos:

Es bueno pedir, rezar, orar, implorar al Señor por Su compasión, empero, o pero, la compasión ya no hará acto de presencia sino a un nivel individual, no colectivo. El colectivo, la sociedad, la humanidad en su globalidad, va a ser destruida hasta sus cimientos, y esto es así porque Allah no cambia la condición de los pueblos, de las gentes, hasta que las gentes, o los pueblos, se cambian a sí mismos, o a sí mismas, de modo que en vez de medrar en aquello que denigra y destruye, medren en aquello que eleva el espíritu y ensalza los corazones.

La hecatombe va a llegar, está llegando; oren al Señor para que se apiade de ustedes, pero olvídense de un nuevo renacimiento humano, el cual no se va a producir en esta Torta Terrestre, que ya declina.

Decadencia y autodestrucción.

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