Eliminando al ser humano de la ecuación existencial.

El último manto de misericordia se está retirando de este mundo, los sabios se están yendo –ya no tienen aquí nada que hacer, el Gran Espíritu se está ausentando y la cuerda que retenía a la bestia se está soltando. Los hombres afrontan su inevitable final, su cruel final; les han borrado el rostro, les han velado con respecto a su condición humana, se han distanciado de sus semejantes y de Dios, les han preparado psicológicamente para autodestruirse, para matarse –bozales, vacunas asesinas, sanas distancias, confinamientos, cierre de negocios no esenciales, ruina económica, suicidios, reseteo, todo por el bien común y la seguridad de todos.

El ser humano va a ser borrado de este mundo, no se conformarán solo con haberles borrado el rostro. Los eficientes robots tomarán el relevo, en breve. Todo está dispuesto, todo está preparado.

Inteligencia artificial y singularidad tecnológica:

eliminando al ser humano de la ecuación existencial.

Los colaboracionistas necesarios de esta debacle, periodistas, jueces, policías y sanitarios, que por un plato de lentejas guardan silencio y obedecen ante el genocidio, han de saber que ellos tampoco tendrán cabida en la nueva era transhumanista de IA y androides trabajadores que la agenda covid está implementando. Los robots policías no enferman, no se quejan, no necesitan vacaciones; los robots sanitarios no enferman, no se quejan, no necesitan vacaciones. Los periodistas serán exterminados, las noticias serán proyectadas por la IA en la interfaz neuronal del ganado humano sobreviviente, vía nanochips inteligentes inoculados por las vacunas; los jueces serán exterminados, los algoritmos decidirán los juicios.

El plato de lentejas por el que han vendido su humanidad se les atragantará, hasta que revienten. Ellos, la gentuza colaboracionista, serán los primeros en vacunarse, los primeros en morir. Si quieren seguir comiendo lentejas, en la esperanza de poder volver a lo de antes del bicho, se tendrán que vacunar, si no, no les dejarán ir ni al mercadona. Es necesario que mueran para que los robots tomen el relevo y se hagan cargo de todo. Lo mismo pasará con la casta política, meros peones en manos de la bestia que serán sacrificados a su debido momento, y con los ejércitos; todos van a la vida online, a la vida virtual para evitar los contagios, todos van al matadero… y luego al infierno.

La agenda 2030 de la ONU por un mundo sostenible, esto es, despoblado, se va a cumplir, pues no hay nada ni nadie que pueda impedirlo –todos los resortes existenciales han virado ya y giran en torno a la trituradora, todas las religiones han mordido el anzuelo y aconsejan obedecer y protegerse para proteger a los demás; todos los chamanes se limitan a invocar, despreocupados, a sus espíritus protectores, en ceremonias con aforo limitado y uso obligatorio de la mascarilla, mientras la raposa se va acercando a la yugular –pronto dará su dentellada final.

Lo único que puede hacer la gente de bien, los negacionistas víricos, es salirse de la matrix covid, de todas sus matrix, no jugar a su diabólico juego y seguir una agenda propia, personal e intransferible en pos del amor, de la verdad, de la luz, de la trascendencia.

O eso, o morir como ni un perro muere, es decir, morir deshumanizado, como un periodista, como un policía, como un juez, como un político, como un sanitario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s