¡Eh vosotros, los encubridores!

Vivimos en un tiempo extraño, raro, en el que los raros, los extraños, somos nosotros. Vivimos unos tiempos extraños, raros, donde aquellos que pretenden empeñarse en seguir viviendo como seres humanos, a cada descubierta, son los raros, los extraños, mientras que los enmascarados, los que se ponen una mierda de trapo en la cara para salir a la calle a pasear, son universalmente bien vistos, celebrados y aceptados. Vivimos en unos tiempos perturbadores, perturbados, donde aquellos que se aferran a la cuerda de Dios, a la cuerda de la virtud desenraizadora de egos, a la cuerda de llamar a lo bueno -bueno, y a lo malo -malo, son considerados como una amenaza, unos intolerantes y unos potenciales terroristas por la generalidad de los que han abrazado esta decadente nueva normalidad de bozales y sanas distancias.

Vivimos unos tiempos extraños donde nosotros, el último remanente humano increyente en la impostura pandémica, somos los raros, los irrespetuosos, los sinvergüenzas… somos una rareza extraña que amenaza la salud pública, el bien común y la seguridad de todos, razón por la cual las fuerzas terroristas de la seguridad del estado terrorista de España, al servicio del deep state, nos van a aplastar, o al menos, van a intentarlo.

Pero no podrán con nosotros, el último remanente fiel. Nos encerrarán por atentar contra la salud pública, por besar a nuestras amigas, por abrazar a nuestros amigos, por vociferar la sana moral codificada en los libros sagrados, por proclamar la verdad objetiva vehiculada por los profetas, por clamar por el retorno del amor y de la belleza, en detrimento de todo aquello que ha denigrado al ser humano –bozales, sanas distancias, vacunas asesinas, relativismo moral, igualdad, democracia, LGTB-ismo, feminismo, ateísmo, etc…; nos perseguirán, nos pondrán en cuarentena, nos matarán… pero aparte de todo eso, no pueden hacernos nada, pues nuestra vida pertenece a Allah y cohabita otro ámbito.

“Mi reino no es de esta tierra.”

“Mi reino no es de esta tierra”, respondía el profeta Issa (Jesús hijo de Maryam) cuando los rabinos le increpaban y le acusaban de ser un bastardo y un falsario.

Los miembros y miembras del equipo de despojosdeoccidente seguiremos circulando por la vida a cara descubierta y luciendo como seres humanos, entre un mar de insultos, recriminaciones y desprecios de los normales, de los cuerdos, de los encubridores, de los afirmacionistas.

(1) Llámales: “¡Eh vosotros, los encubridores! (2) Yo no adoro lo que adoráis (3) ni vosotros adoráis lo que yo adoro. (4) No adoraré lo que vosotros adoráis (5) ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. (6) Para vosotros vuestro din (camino) y para mí el mío.”

CORÁN, SURA 109.

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