No hemos venido aquí para esto – La amarga queja de una madre.

Recientemente estamos empezando a visionar una serie de videos caseros en las redes sociales realmente perturbadores, en los que los hacedores, es decir, los que hacen dichos videos, se quejan amargamente, y hasta con lloriqueos, acerca de la debacle pandémica de la falsa pandemia del inexistente virus corona19, el cual no existe, pues como todo aquel que reflexiona sabe, ya no hay gripe porque a la gripe ahora le llaman “covid”.

El caso es que estos perpetradores de videos caseros online, unos declarados negacionistas víricos y anti-vacunas, lloriquean mucho y muestran altas dosis de indignación por la deshumanización de la nueva normalidad, por la destrucción de la infancia, por la destrucción de la economía, por las absurdas, abusivas e ilegales nuevas normas sanitarias para zombis –bozales, sanas distancias, confinamiento, desconfiar del vecino (podría ser un infectado asintomático), no hablar en el metro, no cantar en la calle, no reunirse con no convivientes, comprar por internet, trabajar por internet, vida online, toques de queda… y próximamente campos de concentración para insumisos y portadores asintomáticos del bicho.

Empero, o pero, nosotros estamos encantados con el horripilante actual estado de cosas, al que el gobierno terrorista de España, al servicio del deep state, nos ha abocado, pues sabemos que cuando estas cosas pasan, cuando la ignorancia y la infrahumanidad es rampante y se convierten en norma, es porque el ser humano ha llegado al cenit de su declive, y que por consiguiente el velo del mundo va a ser retirado muy pronto.

Estamos muy felices con todo lo que está pasando, pues son las señales anunciadoras del repliegue de la Tierra, del desgarro del Cielo y del clamor estruendoso del sonido de la Trompeta convocante, que convocará a los muertos hacia unos nuevos cielos y unas nuevas tierras, en las que cada cual se unirá a su igual, en las luces o en las sombras.

En uno de estos videos domésticos, en concreto de una madre negacionista, la protagonista del “corto” llora y afirma que no hemos venido aquí para esto, esto es, que no hemos venido al mundo para que nos traten como a perros, para que nos vacunen con vacunas asesinas, para que destruyan a nuestros hijos, para que nos confinen, para que destruyan la economía y la gente se tenga que conformar con sobrevivir gracias a la comida de las colas del hambre.

Nosotros le preguntamos a esta madre indignada con la satánica agenda covid, ¿y para que hemos venido, pues, a esta vida, a esta tierra, a este plano?, ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿se quejaba igual de amargamente, cuando no había covid, a causa de la agenda satánica que se viene implementando en España desde que hay democracia?

Nos referimos a la degradación del sistema educativo –las nuevas generaciones cada vez son más ignorantes; nos referimos al feminismo –la destrucción de la mujer; nos referimos a la apología LGTB –la normalización de anomalías y aberraciones morales y sexuales (ser una mujer con pene, ser un hombre con vagina); nos referimos a las fiestas, a los botellones, al fútbol, a la decadencia generalizada, a la falta de valores trascendentes, a la ausencia de virtud desenrraizadora de egos, a la indecencia, a la poca vergüenza; nos referimos a tratar a los ancianos como si fueran una mierda –meterlos en residencias para que no estorben; nos referimos a vivir meramente para los vanos disfrutes mundanos, y no para saber quiénes somos ni por qué fuimos depositados en la Torta Terreste.

El escarmiento va a ser brutal, tanto para los afirmacionistas (los zombis enmascarados) como para los negacionistas ateos. La purga, el genocidio de la satánica agenda covid se va llevar a cabo sin que nadie lo pueda impedir, pues al haber hecho el ser humano dejación de su responsabilidad como depositario de las luces divinas, ahora lo que toca es enfilar el matadero de la autodestrucción y exterminar al sobrante humano que en la nueva era transhumanista, de robots trabajadores teledirigidos por una IA cuántica, no tiene cabida.

Este desbarajuste, este horror, solo lo puede revertir la gente de Allah, los hombres de Dios, las mujeres medicina, pues son guías intolerantes ante cualquier agenda satánica deshumanizante; pero los hombres de Dios, las mujeres medicina, se están yendo, están abandonando la Tortilla Terráquea… ¿Quién oiría ya su clamorosa llamada?

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