El alba del transhumanismo – El nacimiento de la humanidad 2.0

(17) Cuando se mira sin interrupción

La mente que no se puede ver,

Se ve de forma superior, tal cual, la realidad invisible;

Se eliminan las dudas acerca de lo que es o no es la realidad.

Pueda yo reconocer mi propio rostro, despojado de la ilusión.

-El Alba del Mahamudra

COMENTARIO:

Estamos viviendo el fin de los tiempos, y los estragos que están por venir son demoledores, así que nos vamos a centrar en lo que realmente importa, esto es, en morir lúcidamente, para que el despertar a la otra vida sea, también, un lúcido despertar, lo cual solo es posible lograr hollando lo que somos –luz, en detrimento de lo que no somos –una impostura egocentrista, o sea, una idea de personaje, de persona, de personalidad.

El hombre no viene del mono, por azar, de modo que no tiene otro propósito su vida que el de disfrutar lo que se pueda antes de morir, sino que el hombre responde a un diseño inteligente de la Inteligencia Creadora (Allah), y como toda creación, ésta tiene un propósito. Saber ese propósito y realizarlo es el sentido de la vida, y no tratar de mantenerse vivo a toda costa para poder disfrutar, aunque esa costa implique morir –bozales, distancias saludables, inmovilidad, vida online, miedo al contagio, ruina económica, suicidios, depresión, droga, deshumanización, reducción poblacional vía vacunas asesinas, robotización y control del remanente.

No saber el propósito de la vida, y no realizarlo, es sufrir una doble muerte; la muerte física y la muerte espiritual. Cuando mueran los ateos, las gentes en general de mal vivir y los covidiotas, sabrán de qué se trata esto.

Ver, sin ver la mente aprehensora de los objetos de los sentidos (que es vacía en sí misma), es la forma de ver que marca la tradición para ver y ser lo que somos: el foco alumbrador de la consciencia eterna que alumbra y sostiene todos los mundos, con todas sus apariciones aparentes, ilusorias.

Cuando se ve sin veedor, eso es ver la realidad de lo que somos; cuando se ve a través de la lente distorsionada y distorsionadora del “yo”, eso es ver la mente aparente, es decir, la ilusión del “yo”, y, por lo tanto, no ver la realidad y estar cegato.

El conocimiento de esto enraizado en el corazón hace que todo brille por lo que es –luz, y no por lo que aparenta –proyecciones egocéntricas, cuya finalidad es que el “yo” se aferre a algo para no extinguirse en el vacío de su propia nada. De esta forma, jugando a descorrer el impostado velo de las identificaciones egoisticas, es como llegamos a la luz que todo lo alumbra, en detrimento de las sombras.

Al saber esto, uno puede vivir y morir feliz, sin miedo, y disfrutar de la beatitud de lo que ya somos, de lo que siempre fuimos desde un tiempo sin principio.

Es muy importante atender estos “tips” y desatender los “tips” de los sabios del mundo moderno, así como desoír a los terroristas del gobierno español.

La muerte no es el fin, sino un eterno comienzo.

DEDICADO A ELLA, CON AMOR.

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