Dondequiera que mires, allí está Su faz.

Cuando el secreto oculto que es reconocer que el amigo íntimo de Allah es uno con la Esfera Iláhica –el ámbito de la pura trascendencia, se te revele, entonces entenderás que no eres otro que Allah, pues no hay otro que Allah, y que tal y como permaneces, continuarás… sin tiempo ni lugar. Entonces verás que todas tus acciones son Sus acciones, y que todos tus atributos son Sus atributos, y que tu esencia es Su esencia, aunque no por eso te conviertes en Él ni Él se convierte en ti, en grado alguno. “Todo se desvanece salvo Su faz”, es decir, no hay nada excepto Su faz de eternidad. “Entonces, dondequiera que mires, allí está la faz de Allah.”

– Ibn Arabi

COMENTARIO:

Hemos adaptado libremente al español este bello canto al amor, a la verdad, a la muerte y a la verdadera vida, aquella que se abre paso, impetuosa, entre la enredadera de las efímeras sombras que configuran las contingencias de este mundo contingente en constante decadencia que ya declina. Y lo hemos hecho para amenizar la espera mientras terminamos de morir, pues nos estamos muriendo, y no para que nadie pudiera o pudiese beneficiarse de las palabras de sabiduría de los sabios ancestrales; y ello debido a que, como estamos viviendo el fin de los tiempos, el ser humano se encuentra en su grado máximo de degradación, física, intelectual, moral y espiritualmente hablando.

Lo que está ocurriendo, esto es, el hecho de que a los terroristas del gobierno de España les baste una mentira amplificada para deshumanizar, atemorizar y destruir a la gente, se debe a que ya no hay seres humanos, sino perros asustadizos que harían cualquier cosa por mantenerse vivos, aunque esa cosa implique morir –bozales, sanas distancias, miedo a los semejantes, vacunas asesinas, confinamientos.

Empero, o pero, como nosotros no tenemos nada que perder, pues nada tenemos ni tememos, es decir, pues moramos en la eternidad sin principio ni fin de la insondabilidad impenetrable del presente instante, el gobierno terrorista ha de saber que nos defenderemos a sangre y fuego de sus inquinas. Es un imperativo de los hombres de Dios enfrentar la tiranía con todos los medios a su alcance, y eso haremos cuando los sanitarios y la policía perruna vengan a por nosotros. Ya hemos dicho que los negacionistas, a saber, los no vacunados que se empeñen en seguir viviendo humanamente, sin sanas distancias, no serán tolerados, o sea, que serán apartados de la sociedad, primero, y luego exterminados, por el bien común y la seguridad de todos.

Y ahora, centrándonos en lo que realmente importa, esto decimos acerca de la coplilla de Sháij al-Akbar Ibn Arabi, nuestro querido maestro, nacido en Murcia (al-Ándalus) y morido en Damasco (Siria).

La única realidad es la realidad de Layla –la mujer primigenia, siendo el resto de realidades, realidades impostadas, esto es, irrealidades que aparecen con una apariencia de realidad al ojo no acostumbrado al esplendor de Sus magníficos fulgores indeclinables, esto es, que jamás declinan porque son omnipenetrantes y omnipresentes.

Un ejemplo clásico para entender esto, si es que no estuviéramos en democracia, es el ejemplo de unas cristalinas aguas de un lago cristalino, si nos asomamos al cual vemos aparecer formas reflejadas en su superficie, mas en su  profundidad, y en su superficialidad, solo hay agua –el agua de la presencia que hace de pantalla para todo lo que se manifiesta, y que es la esencia misma de todo cuanto existe o existe en potencia. Las olas, o sea, las formas, devienen indiferenciables de su agua, o sea, de su esencia, pues agua son. Comprender esto, y no tratar de averiguar si somos hombres con vagina o mujeres con pene, es la clave del éxito, tanto en esta vida como en la vida verdadera que el umbral de la muerte nos encima, es decir, que nos acerca, pues la muerte es eso: una puerta de acceso a otra fase existencial, cuya luz o sombritud dependen de la sombritud o luminosidad de la vida pre-mortem, o sea, la vida del personaje que creemos ser ahora.

Otro ejemplo, más moderno, es el de las películas de cine. Si vamos al cine a ver una película, lo que vemos en la pantalla son imágenes irreales con una apariencia de realidad, pues si nos adentramos en las imágenes vemos que, aparte de luz y espacio, no se ve nada.

¿Por qué no les enseñan estas cosas a los niños en el colegio, en vez de enseñarles a experimentar con fascinantes identidades sexuales nuevas? Respuesta: porque si educaran a los niños conformemente a una cosmovisión trascendente, ahora nadie llevaría el bozal y nadie se vacunaría con las vacunas asesinas de ARNm (terapias génicas), dando al traste con la agenda covid.

Layla –la mujer primigenia. Como se pude apreciar en la foto, Ella comparte las mismas cualidades que la creación “mujer” incontaminada –apertura, amorosa acogida, profundidad, amorosa receptividad, fertilidad, belleza. De ahí que nos refiramos a la Verdad con nombre de mujer.

En definitiva, las luces se desbordaron del foco alumbrador de Layla –la mujer primigenia, quedando solidificadas al quedar constreñidas en las aparentes formas que al espacio-espejo de la consciencia se asoman, siendo el sentido de la vida descoagular las formas para disolverlas en la irrealidad de su propia nada, de modo que lo que siempre hemos sido, –luz-, sea; y lo que nunca hemos sido, –una personalidad impostada con apariencia de realidad-, no sea. Por eso el maestro dice que somos la Verdad Absoluta, sin que la Verdad Absoluta sea “nosotros” y sin que “nosotros” seamos la Verdad Absoluta (Allah).

Ese es el sentido de la vida, ser lo que somos dejando de ser lo que no somos, y no tratar de disfrutar lo que se pueda, como piensan los desnortados. Lo que no somos, por si quieren indagar acerca de ello, es todo aquello que creemos ser o no ser, a saber, los conatos de realidad que se enconan hasta quedar enquistados, enquistando así la visión y endureciendo el corazón.

El ser humano fue depositado en la Torta Terrestre para que jugara a desenredar las luces hasta asentarse en ellas, y no para tratar de disfrutar lo que se pueda y lo que el virus nos deje, tal y como piensa el degenerado hombre moderno. Las devastadoras consecuencias de los sistemas ateos de creencias amenazan con un genocidio total de covidiotas, sin precedentes en la historia. El ansia de no morir los arrojará al lejano abismo, irretornable, de su fatal extravío, en el que penarán para siempre.

De todas formas, o maneras, ya da todo igual, pues la agenda covid avanza y de aquí a 10 años no habrá seres humano sobre la faz de la Tortilla Terrestre, sino 500 millones de transhumanos, 500 millones de ciborgs-esclavos chipeados  y conectados a la “nube”. Es necesario hacerlo para derruir este insostenible mundo que no se sostiene, erigido sobre una insoportable burbuja de deuda financiera infinita que acabaría igualmente explotando, para sustituirlo por un mundo sosteniblemente despoblado que se sostenga, al gusto y a la medida de la casta parasitaria que ha parasitado al ser humano y que tiene sojuzgado a todo el mundo. Llevan miles de años intentándolo y ahora, gracias a la tecnología, a la educación decadente y a la cultura adormidera inoculada en las mentes de los hombres, están a punto de lograrlo.

DEDICADO A ELLA, CON AMOR.

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