Sevilla, año 7 de la era pandémica – Vivimos en un infierno.

Estamos en el año 7 de la era pandémica, esto es, en el año 2.027 de la era prepandémica, si es que no hubiera habido pandemia. Pero como hay pandemia, es decir, como se han empeñado en despoblar el planeta vía vacunas asesinas de ARNm para hacer de este plano existencial un ámbito meramente tecnológico regido por IA, donde todo lo “humano” constituye una amenaza al bien común y la seguridad de todos… pues estamos como estamos, a saber, con los muertos apilándose de forma grotescamente aleatoria en las calles de Sevilla y con los moribundos desatendidos, esperando engrosar las filas mortuorias en breve, ante la indiferencia del Gobierno BionTECH Unificado de los Pueblos del Mundo. España, como nación, desapareció hace 3 años con la novena oleada vírica. Otros países más resistentes pudieron prolongar su agonía unos años más, como China y Rusia, las últimas adhesiones a la gobernanza tecnocrática global.

Una barra de pan transgénico cuesta 1.000 dbc (dígitos de buena ciudadanía), un lote de carne sintética cuesta 5.000 dbc. Un fin de semana desconfinado en la playa, con acceso a buen sexo, cuesta 30.000 dbc. Los dbc son automáticamente cargados en la cartilla digital covid-free de supervivencia, según los siguientes hitos:

  • Inoculación de la dosis mensual, semanal o diaria de la pertinente vacuna covid contra las nuevas mutaciones del bicho fantasma. 500 dbc.
  • Delatar a un mal ciudadano incumplidor de las normas sanitarias que entre todos nos hemos dado. 300 dbc.
  • Implantación de cada actualización del hardware neuronal de interfaz a la “nube”. 200 dbc.
  • Instalación neuronal de cada actualización del software de control y seguimiento covid de los ciudadanos. 200 dbc.
  • Un día completo sin salir de casa. 200 dbc.
  • Una semana completa sin salir de casa. 1.000 dbc.
  • Un mes completo sin salir de casa. 6.000 dbc.
  • No violar los 2 metros de seguridad vírica de cada ciudadano, al menos durante tres días seguidos. 200 dbc.
  • Tener relaciones sexuales diarias solo con robots homologados durante un periodo de tiempo no inferior a 1 semana y no superior a un mes. 1.000 dbc.
  • Masturbarse en la webcam y compartir telemáticamente el material audiovisual grabado con no menos de 100 ciudadanos y no más de 200 ciudadanos. 400 dbc.
  • Usar la mascarilla hasta para ir a cagar durante no menos de 1 día y no más de 3 días seguidos. 1.000 dbc.
  • Participar en celadas extramuros en busca de insumisos, de negacionistas, de no vacunados y de gentes en general 100% humana, sin implantes nanotecnológicos y empeñados en seguir viviendo como Dios manda, o sea, como seres humanos conscientes y perfectamente afinados con la naturaleza, tal y como se vivía en los jardines del Edén. 3.000 dbc.

La vida, para nosotros, el último remanente fiel, es un verdadero infierno. Por eso escribo este diario, para desfogar mis penas e inspirar a otros el espíritu de la resistencia y de la lucha final hasta la muerte.

MUERTOS VIVIENTES – EL MUNDO DEL FUTURO.

Una rara pandemia azota a la humanidad. Un extraño virus que convierte a la mayoría de la gente en zombis. Las vacunas no funcionaron, o más bien azuzaron el problema. Un puñado de supervivientes lucha por no ser zombificados y trata de seguir siendo humanos. Hollywood maneja información precisa.

Disparamos a matar a los zombis que vienen a por nosotros, sin contemplaciones, y animamos a todos los hombres libres a hacer lo mismo. Estamos perfectamente equipados para los aconteceres de los acontecimientos que están aconteciendo y que están por acontecer –los acontecimientos finales del fin de los siglos, o de las eras, de la Tortilla Terrestre.

Estamos equipados con:

  1. La cosmovisión de los verdaderos hombres, los hanif, codificada en todas las tradiciones espirituales verdaderas y siendo el Islam su plasmación última y definitiva, que fue revelado para enmendar las desviaciones de las revelaciones previas, desviaciones propias de la decadencia propia al correr de los tiempos, y devolver al hombre la sana visión de las cosas, de las formas sanas de vivir y de la espiritualidad enraizada en la Sagrada Unidad que todo lo preside, sostiene y regenta (tawhid). Esta cosmovisión nos enseña que la vida es un tránsito y que la muerte es un tránsito, que se transitan hacia la eternidad sin fin ni principio que todas las cosas expresan; tránsitos cuya finalidad es hollar la luminosidad auto-irradiada de la consciencia incontaminada por las querencias ególatras enquistadas en la falsa idea de un “yo” separado.
  2. Junto con la cosmovisión explicitada en el punto (1) tenemos un zulo oculto en un páramo de montaña repleto de comida, agua, armas de fuego y víveres de supervivencia, con vistas a sobrellevar y traspasar los estragos del apocalipsis zombi que se avecina.

Si alguien quiere unirse a nosotros, que nos lo haga saber abajo, en los comentarios.

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