¿Tiene algún sentido este sinsentido?

Todos son perfectos,

Todos son bellos,

Todos son radiantes, luminosos y claros;

Todos mis instantes… son eso.

Todos son eternos,

Todos son atemporales,

Todos son radiantes, luminosos y claros;

Todos mis instantes… son eso.

Todos son perfectos,

Todos son puros,

Todos son espontáneos,

Todos son atemporales,

Todos son eternos;

Todos mis instantes… son eso.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Buenas tardes, esto es lo que tenemos hoy que decir.

Todos los instantes son eso, perfectamente radiantes, bellos y puros para todo el mundo, excepto para los obnubilados con los aconteceres de las proyecciones peliculeras del personaje que creen ser; es decir, que para todo el mundo, excepto para los hombres de Dios, el mundo es un fiasco sufriente sin sentido como consecuencia de la azarosa evolución del chimpancé. Un fiasco existencial cuyo sinsentido hay que paliar mediante los paliativos obnubilantes del sexo, de las drogas, de las fiestas, de los viajes turísticos, de Hollywood, de los hobbys estrafalarios, de las terrazas de los bares, de las compras compulsivas…

Se trata, ante todo, de obstruir el fecundo, luminoso y esplendoroso vacío de la irrealidad de lo que somos mediante la perpetuación de la enajenación mental soportada sobre la base de los velos de las fijaciones egocentrísticas en torno a la irrealidad de este falso “yo” que creemos ser. Así, velando lo que somos –luminosidad autoirradiada atemporal, infinita y no sujeta a causas, lugares ni condiciones -, lo que no somos –el quiste de la idea de “yo”-, se perpetúa ilusoriamente a modo de espejismo sobre la base, o lecho, de la manifestación de la perfecta pureza autoirradiada de Layla –la mujer primigenia, cuya realidad es Una y Única. Al quedar velados con respecto a Ella, damos al traste con los anhelos de plenitud y eternidad que el corazón intuye, y medramos, como corolario de dicha inercia coagulante del alma carnal sujeta a las apetencias mundanas, en la frustración existencial siempre inherente a la condición humana de los hombres que no saben quiénes son ni por qué fueron depositados en la Tortilla Terrestre.

De esta forma, para el ojo no acostumbrado a los fulgores de la Verdad, somos lo que no somos, o sea, la impostura de las proyecciones del impostado “yo” depositado a modo de velo sobre el espejo de la consciencia; y no somos lo que realmente somos, esto es, la luz que alumbra la dualidad del “yo” y lo “otro.”

Comprender estas cosas requiere olvidar todo lo que nos enseñaron en el colegio, en la universidad y en la TV, y practicar el constante recuerdo de nuestra real naturaleza en perfecta afinación con la Realidad Iláhica (trascendente), lo cual implica la desafinación del ego hasta su desenfoque y muerte definitiva.

¿Cuál es el sentido de la vida?

La respuesta a esta acuciante cuestión dependerá de la cosmovisión que cada cual adopte en su impostada vida. Y solo hay dos cosmovisiones, o cosmogonías, o cosmologías:

  1. Según la visión preponderante en el degenerado mundo moderno, especialmente en el ateo y depravado occidente, el sentido de la vida es mantenerse vivo, a toda costa, aunque esa “costa” implique morir tratando de no morir, es decir, obedeciendo al gobierno terrorista de España, y de casi todos los países del mundo, todos ellos al servicio del deep state. De esta forma, vemos como la generalidad de los seres humanos priorizan cualquier cosa en sus vidas que creen que los mantendrá con vida: bozales, vacunas asesinas, sanas distancias, ir al médico alópata, cierre de negocios, confinamientos, inmovilidad, alejarse de los semejantes, vida online, etc. De esta forma, los adeptos a tal cosmovisión tienen como única meta existencial no morir para poder así seguir perpetuándose en el velo de la consciencia que son los vanos disfrutes mundanos.
  2. Según la visión de los verdaderos hombres, los musulmanes o aquellos que se asemejan a los musulmanes, el sentido de la vida es ser lo que somos mediante dejar de ser lo que no somos, lo cual solo se logra sometiendo la irrealidad del nafs (el ego) y rindiéndolo ante el Creador, el Dueño y Señor de Todos los Dominios.

*

(55) Adviérteles con el recuerdo, pues recordar beneficia a los creyentes: (56) “No he creado a los yin ni a los hombres –insan, sino para que Me adoren. (57) No quiero sustento de ellos ni alimento.” (58) Es Allah Quien sustenta –el Fuerte, el Invencible: (59) Los infames tendrán todos la misma parte de culpa. “Que no Me urjan.” (60) ¡Ay de los encubridores por el Día que se les ha preparado!

 CORÁN, SURA 51.

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