El Dr. Michael Yeadon (ex vicepresidente y jefe científico de alergias y vías respiratorias de Pfizer) advierte que los pasaportes de vacunación y las vacunas de refuerzo contra las variantes del SARS-CoV-2 podrían formar parte de un plan para reducir la población mundial.

por Dr. Joseph Mercola

En esta oportunidad, el Dr. Michael Yeadon (ex vicepresidente y jefe científico de alergias y vías respiratorias de Pfizer) comparte sus puntos de vista sobre la pandemia de COVID-19, las vacunas tipo “fast-tracked”, el tema de las variantes del virus y la necesidad de las vacunas de refuerzo, así como la forma en que están utilizando esta crisis montada para privarnos de nuestras libertados civiles.

Yeadon tiene una licenciatura en bioquímica y toxicología, además de un doctorado en investigación de farmacología respiratoria. Durante 32 años trabajó para grandes compañías farmacéuticas y lleva 10 años en el sector de la biotecnología.

Estamos en medio de un fraude nunca antes visto

Yeadon comienza al mencionar los “cambios radicales” que se realizaron en el Reino Unido a causa de las muertes, si muere dentro de un periodo de 28 días a partir de una prueba positiva de SARS-CoV-2, se cuenta como una muerte por COVID-19, sin importar las enfermedades subyacentes. Lo mismo sucedió en los Estados Unidos, como señaló Yeadon:

“Jamás habíamos tenido una regla tan absurda como esa, no solo es discrepar a nivel profesional, sino que en general, es una tontería”.

Cerrar negocios y obligar a las personas sanas a aislarse no tiene ningún sentido. Yeadon señala que solo las personas que están enfermas y que tienen síntomas evidentes de una infección respiratoria representan un riesgo para la salud de los demás:

“Para ser una verdadera fuente de infección es necesario tener una carga elevada del virus y cuando eso sucede, el cuerpo responde al ataque y ese proceso siempre produce síntomas. Así es como debe suceder…

Y esas personas no andan paseándose por las calles, porque si tienen un virus que produce síntomas, significa que están enfermos y las personas enfermas suelen quedarse en casa o en cama”.

La propagación asintomática, que no tiene una base sólida, se utilizó para justificar los confinamientos, que, por cierto, tampoco tuvieron ningún fundamento real. Los confinamientos se implementaron por razones completamente distintas, como acostumbrar a las personas a renunciar a sus libertades y al estilo de vida normal, así como para volverlas psicológicamente dependientes a recibir órdenes.

Es un entrenamiento de obediencia y una herramienta para lograr que la población mundial acepte la destrucción intencional de la economía global y renuncie a su antiguo estilo de vida, todo para justificar el Gran Reinicio, que tiene como objetivo transferir la riqueza global y los derechos de propiedad a la élite tecnocrática, lo que le dará el poder para controlar el mundo.

“En pocas palabras, todo lo que su gobierno le ha dicho sobre este virus, lo que necesita hacer para mantenerse a salvo, todo es una mentira”. dice Yeadon. “Cada parte de la pandemia… ninguno de los temas clave de los que escucha hablar, desde la transmisión asintomática hasta las vacunas de refuerzo, nada de eso está respaldado por la ciencia.

Cada pieza se elige de forma minuciosa y se combina con algo que podría tener algo de cierto, pero que en conjunto es una mentira y todo eso nos ha llevado hasta donde estamos en este momento. No suelo utilizar frases como esta, pero creo que nos encontramos en las puertas del infierno y todo se relaciona con poder…

Y me atrevo a comentarlo porque no solo involucra mi vida, sino también la de mis hijos y mis nietos, quieren arrebatarles la vida con un proceso sistemático de miedo y control que creo va a terminar en algo horrible, por eso estoy tan desesperado por dar a conocer toda esta información.

Es posible que la mayoría de las personas ya estén acostumbradas a que de vez en cuando los políticos digan alguna mentira piadosa y lo dejan pasar, pero cuando mienten sobre algo técnico, algo que se puede verificar, entonces, por favor créame cuando le digo que están mintiendo.

Y si no están diciendo la verdad, significa que ocultan algo. Y por eso estoy aquí, para decirle que es algo muy, muy malo. Y si no actuamos ahora, después podría ser demasiado tarde”.

Cambiaron la ciencia a su conveniencia

Yeadon señala que, durante esta pandemia, todo lo que sabíamos sobre virología y enfermedades infecciosas se cambió por completo. No se implementó ninguna de las estrategias estándar para proteger a las personas de las enfermedades infecciosas, por lo general, para contener la infección, se aísla a la persona enferma.

Jamás se había aislado a todo el mundo, eso no está respaldado por la ciencia ni por la historia del control de epidemias. Y las pruebas masivas de personas sin síntomas tampoco tienen precedentes, simplemente no se hace y es por una buena razón, es una pérdida de recursos, ya que sabemos cómo se propagan los virus. No es la primera vez que no enfrentamos a un problema como este, ya habíamos tratado epidemias infecciosas antes.

Sabemos cómo funcionan los virus en el cuerpo. Cuando tiene una infección activa, su cuerpo responde y por esa razón desarrolla los síntomas, cuando la carga viral es demasiado baja no se desarrollan síntomas, por lo que no representa una amenaza para nadie, así que el mito de la propagación asintomática solo ha sido una táctica para infundir miedo.

La inmunidad de las células T es mucho más importante que los anticuerpos

Yeadon también menciona las mentiras que han dicho sobre la inmunidad y la forma en que su cuerpo combate los virus. Tal vez ya haya escuchado que la inmunidad contra el SARS-CoV-2 se obtiene de los anticuerpos específicos de este mismo virus.

Toda la campaña de vacunación se basa en la hipótesis de que al inyectar una pieza sintética de ARN viral en sus células, su cuerpo comenzará a producir la proteína spike SARS-CoV-2, lo que provoca que su cuerpo produzca anticuerpos específicos que reconocen esa proteína, lo que también se conoce como inmunidad humoral.

Sin embargo, aunque los anticuerpos son importantes, sobre todo en las infecciones bacterianas, los anticuerpos no lo son todo, y a diferencia de la inmunidad a las bacterias, la inmunidad a los virus no depende solo de ellos. Yeadon explica:

“Los virus son muy pequeños y su objetivo es entrar a sus células lo más rápido posible, cuando lo hacen, se unen a un receptor en la superficie y se fusionan con la célula, eso significa que ya entraron. Los anticuerpos son moléculas grandes y por lo general se encuentran fuera de sus células.

Eso significa que los anticuerpos y los virus están en lugares separados, el virus está dentro de la célula y los anticuerpos afuera. No digo que los anticuerpos no sirvan de nada, pero no son tan importantes como dicen y es algo que está probado.

Hay algunas personas que tienen un defecto y no producen anticuerpos, pero logran combatir bastante bien el COVID-19, el virus SARS-CoV-2, y la forma en que lo hacen es que tienen inmunidad de células T, es decir inmunidad celular. Las células T son células que están entrenadas para detectar y matar células infectadas, esa es la forma en que combaten los virus.

Así que como puede ver, decir que los niveles de anticuerpos determinan la inmunidad, es una tontería. Porque en realidad no dicen mucho sobre su inmunidad, y aunque sí pueden mostrar si tuvo la infección, su presencia no se relaciona con su nivel de inmunidad…

Es algo que hemos sabido desde hace décadas, también conocemos las células T desde hace décadas, nos las enseñaron en la facultad. De hecho, se conoce sobre su importancia desde 1970 o 1980. Así que no crea cuando dicen que no se sabe cuál es su papel en este tipo de enfermedades, porque desde hace mucho tiempo se sabe que son fundamentales”.

Los anticuerpos no son la respuesta a las variantes

Cuando hablamos de la amenaza de las variantes, es decir las formas mutadas del SARS-CoV-2, el papel de la inmunidad de las células T o de la inmunidad celular se vuelve aún más importante, ya que como se mencionó, su sistema inmunológico es un sistema multifacético que le permite a su cuerpo defenderse contra todo tipo de amenazas, que incluyen parásitos, hongos, bacterias y virus.

Cada uno invade y amenaza su cuerpo de formas diferentes, por lo que su sistema inmunológico tiene que combatirlos con mecanismos diferentes.

“El sistema inmunológico se defiende a través de cuatro o cinco mecanismos: inmunidad innata, mucosa, anticuerpos, células T y sistemas complementarios”. dice Yeadon.

“Y todos estos mecanismos diferentes se integran el uno con el otro para lograr combatir todas las amenazas que se encuentran en el medio ambiente. Lo que quiero decir es que hacer tanto énfasis en la importancia de los anticuerpos con respecto a las infecciones virales respiratorias es incorrecto, y puede corroborarlo muy fácil al hacer una búsqueda sobre este tema”.

En esencia, lo que Yeadon dice es que los anticuerpos no lo harán menos susceptible a las variantes contra el SARS-CoV-2, ya que los anticuerpos no son su principal defensa contra los virus. Las células T son las que hacen el trabajo más pesado.

Y esto significa que recibir inyecciones de refuerzo para diferentes variantes no será de mucha ayuda, porque no resolverá el problema, ya que estas inyecciones no fortalecen su inmunidad de células T.

Piénselo dos veces antes de ponerse las vacunas de refuerzo

De todas las mentiras que nos han dicho sobre la pandemia, las que más le preocupan y asustan a Yeadon son las mentiras sobre las variantes del virus y las inyecciones de refuerzo. De hecho, dice que no creer en estas mentiras podría ser clave para su propia supervivencia por el siguiente motivo:

“Cuando se replican, es normal que los virus de ARN como el SARS-CoV-2 cometan errores tipográficos y aunque tienen un muy buen sistema para detectar y corregir errores, no suelen cometer demasiados, pero sí cometen algunos y a esos errores se les denomina “variantes”.

Es muy importante saber que si se encuentra una variante que es muy diferente de la secuencia que se identificó en Wuhan, esa variación solo tiene una diferencia del 0.3 % de la secuencia original.

Lo diré de otra manera, la variante más diferente es 99.7 % idéntica a la original y le puedo garantizar que esa diferencia NO representa de ninguna manera un virus diferente”.

También explica que al comienzo de la pandemia los científicos obtuvieron sangre de pacientes que habían contraído el virus del SARS hace 17 o 18 años. El SARS-CoV-1, responsable de ese brote, es un 80 % similar al SARS-CoV-2.

Querían saber si el sistema inmunológico de estos pacientes sería capaz de reconocer el SARS-CoV-2. Lo hicieron. Todavía tenían células T de memoria contra el SARS-CoV-1 y esas células también reconocieron el SARS-CoV-2, a pesar de ser similares tan solo en un 80 %.

Entonces, si una diferencia del 20 % no fue suficiente para evadir el sistema inmunológico de estos pacientes ¿por qué debería preocuparse por una variante que tiene una diferencia máxima del 0.3 % del SARS-CoV-2 original?

“Así que cuando los científicos de su gobierno le digan que una variante que es un 0.3 % diferente al SARS-CoV-2 podría hacerse pasar por un virus nuevo y representar una amenaza para su salud, le están mintiendo” dice Yeadon.

“Y si es una mentira, entonces ¿por qué la industria farmacéutica está fabricando vacunas de refuerzo? Al igual que yo, debería sentirse aterrorizado por lo que está pasando, porque no hay ninguna justificación para fabricar otra vacuna. Además, los reguladores de medicamentos del mundo ya dijeron que debido a que son muy parecidas a las vacunas originales, no solicitarán estudios clínicos de seguridad”.

¿Podríamos estar en medio de un plan de despoblación masiva?

Yeadon enfatiza que las variantes no son tan diferentes como para representar una amenaza, por lo que las vacunas de refuerzo no son necesarias en este momento, ni lo serán en un futuro. Sin embargo, ya se están fabricando y a los reguladores no les están pidiendo que realicen estudios de seguridad y eficacia.

“La verdad es que eso me da mucho miedo, no tiene lógica y creo que no solo podrían dañar su salud, sino que también podrían matarlo. ¡Es en serio! No le encuentro otra explicación, solo que sea un intento de despoblación masiva.

Esto da las herramientas para hacerlo de una forma no tan evidente, se inventarán otra historia sobre algún tipo de amenaza biológica para obligar a las personas a formarse para recibir su vacuna de refuerzo, y unos meses o un año más tarde morirán a causa de algún síndrome peculiar e inexplicable, que no podrá relacionarse con las vacunas.

Eso es lo que creo: que le están mintiendo sobre las variantes para que puedan producir vacunas de refuerzo dañinas que ni siquiera necesita. Creo que se utilizarán con fines malignos. Sabemos que el SARS-CoV-2 solo causa daños y muerte en personas de edad avanzada o con alguna enfermedad subyacente, por lo general en ambas, así que hablamos de menos del 0.1 % de la población…

Dado que, a diferencia de la influenza, este virus representa en el peor de los casos un riesgo un poco mayor para las personas de edad avanzada y con alguna enfermedad, no era necesario hacer todo esto. Nada de lo que hicieron era necesario.

No era necesario imponer el confinamiento, el uso de cubrebocas, las pruebas masivas y las vacunas, ya que existen varios medicamentos terapéuticos que son al menos tan eficaces como las vacunas, y que además son baratos y fáciles de conseguir.

Los corticosteroides inhalados que se utilizan para tratar el asma redujeron en alrededor de un 90 % la sintomatología, mientras que un medicamento sin patente llamado ivermectina, uno de los medicamentos que más se utilizan en el mundo, también puede reducir en un 90 % los síntomas, incluyendo su letalidad en cualquier etapa de la enfermedad. Por lo tanto, no necesita ninguna vacuna, ni tampoco ninguna de las medidas que impusieron”.

Principales problemas de seguridad de las “vacunas” de ARNm

En diciembre del 2020, Yeadon presentó una petición en la que solicitaba a la Agencia Europea de Medicina detener los ensayos clínicos de fase 3 de la vacuna de ARNm de Pfizer, hasta que se realicen los cambios necesarios para abordar sus problemas de seguridad, pero por supuesto esa petición no llegó a ningún lado. Estos fueron los cuatro principales problemas de seguridad que Yeadon especificó en su petición:

1. El potencial de producir anticuerpos no neutralizantes que pueden provocar una reacción inmunológica exagerada (denominada potenciación inmunológica paradójica o amplificación inmunológica dependiente de anticuerpos) cuando una persona se expone al virus “salvaje” real después de recibir la vacuna.

La amplificación dependiente de anticuerpos se ha demostrado en varios ensayos de vacunas contra el coronavirus en animales. Y aunque al principio, los animales toleraron bien la vacuna y tuvieron fuertes respuestas inmunológicas, después se enfermaron de gravedad o murieron cuando se infectaron con el virus salvaje. En otras palabras, la vacuna incrementó su susceptibilidad al virus y los hizo más propensos a morir a causa de la infección.

2. La vacuna de ARNm de Pfizer contiene polietilenglicol (PEG) y los estudios demuestran que el 70 % de las personas desarrollan anticuerpos contra esta sustancia, lo que sugiere que el PEG puede causar reacciones alérgicas fatales en muchos de los receptores de la vacuna.

De hecho, a los pocos días del lanzamiento de la vacuna, comenzaron a llegar reportes de personas que tenían reacciones anafilácticas potencialmente mortales, por lo que comenzaron a advertir que las personas con alergias conocidas no deben aplicarse la vacuna de Pfizer, mientras que los receptores de la vacuna de ARNm de Moderna también reportaron reacciones anafilácticas.

3. La vacuna de ARNm hace que su cuerpo produzca anticuerpos contra la proteína spike del SARS-CoV-2 y las proteínas spike contienen proteínas homólogas de sincitina que son esenciales para formar la placenta, lo que significa que si el sistema inmunológico de una mujer comienza a reaccionar contra la sincitina-1, existe la posibilidad de que se vuelva infértil.

Ninguno de los estudios de las vacunas ha analizado este problema. Aplicar la vacuna contra el COVID-19 en mujeres en edad fértil podría tener la devastadora consecuencia de causar infertilidad masiva si la vacuna provoca una reacción inmunológica contra la sincitina-1.

4. Los estudios tienen una duración muy corta, por lo que es difícil realizar una estimación realista de los efectos secundarios y dependiendo de cuáles sean esos efectos, millones de personas podrían exponerse a un riesgo inaceptable a cambio de un beneficio mínimo.

Se escudan en la “emergencia” para privarnos de nuestra libertad

Aún por encima de cualquier problema de seguridad, está el hecho de que una campaña de vacunación de esta magnitud, en la que se utiliza una tecnología completamente nueva, sienta un precedente de salud pública que es muy peligroso. Al provocar un pánico innecesario, muchas personas están dispuestas a renunciar a todas sus libertades con tal de resolver esta emergencia de salud.

Y una de estas libertades fundamentales es su derecho a rechazar un procedimiento médico experimental. Esta libertad se reconoció en el Código de Nuremberg de 1947 y se consagró con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece que “nadie será sometido sin su libre consentimiento a experimentación médica o científica”.

Sin embargo, a pesar de eso y a pesar del hecho de que aún faltan dos años para terminar los ensayos clínicos de las vacunas, los gobiernos de todo el mundo analizan hacer estas vacunas obligatorias o hacer que las empresas obliguen a sus empleados a vacunarse para que puedan regresar a trabajar.

Como señalaron Yeadon y muchos otros expertos, implementar el uso de pasaportes de vacunación no tiene nada que ver con la protección de la salud pública, pero sí con el mecanismo de vigilancia, seguimiento y control que se puede expandir fácilmente a todas las demás áreas de la vida, para que de esa forma puedan controlar todos nuestros movimientos

“Los pasaportes de vacunación no tienen nada que ver con la salud”, dice Yeadon. “Sin embargo, le darán un control total sobre sus movimientos a quienquiera que controle la base de datos a la que está conectado su estado de vacunación. Espero que lo entienda porque no será algo opcional.

Esto se apoderará de su vida de una manera en la que ni siquiera George Orwell en ‘1984’ pudo imaginar. Digamos que lo vacunaron y descarga su pasaporte de vacunación, será la primera base de datos mundial que contenga su nombre y una identificación digital única en el mismo formato que todas las personas del mundo, y toda esa información en un mismo lugar.

Será como traer una etiqueta de salud que dirá si está vacunado o si no ha recibido la vacuna, un algoritmo determinará que le pasará… eso es lo que controlará el resto de su vida hasta que muera”.

El pasaporte de vacunación es el inicio de una tiranía o de algo mucho peor

De hecho, ya he escrito varios artículos que detallan cómo el seguimiento del estado de vacunación marcará el comienzo de un mecanismo de vigilancia nunca antes visto.

Este precedente podría provocar que, en un futuro, las autoridades sanitarias tengan el “derecho” de imponernos cualquier número de medicamentos, vacunas y tecnologías experimentales en nombre de la salud pública. Si en este momento no hacemos valer nuestro derecho a rechazar un procedimiento médico experimental, todas las personas del mundo se convertirán en conejillos de indias.

Pero eso no es todo. Este sistema de vigilancia de vacunas se vinculará con otros sistemas digitales, que incluirán registros médicos, identificación biométrica y un sistema bancario totalmente digital.

“No podemos permitir que nos impongan el uso de este sistema” dice Yeadon. “Se utilizará para ejercer coacción en la población. Creo que si permite que el pasaporte de vacunación entre en vigor, un día simplemente recibirá una notificación para que vaya al centro médico más cercano para aplicarse su próxima vacuna de refuerzo, y si elige no recibir esa vacuna, le quitarán su pasaporte, lo que significará que no podrá salir con total libertad, incluso es posible que no pueda utilizar su tarjeta bancaria.

Lo único que tienen que hacer es establecer una regla que diga ‘después de tal fecha, el pasaporte tendrá que estar vigente, si quiere utilizar su tarjeta bancaria’.

Me aterroriza que los pasaportes de vacunación junto con las vacunas de refuerzo sean parte de un plan de despoblación masiva para deshacerse de forma deliberada de gran parte de la población mundial.

Ahora que le he dicho todo esto, puede hacer algo al respecto. Incluso si está de acuerdo con la idea de los pasaportes de vacunación, solicite registros por escrito, pero no permita que lo conviertan en parte de una base de datos global interoperable que le pondrá fin a las libertades humanas. Y si eso sucede, no creo haya forma de revertirlo”.

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