Llegó la hora de la verdad, la hora de los verdaderos hombres.

El constante fluir de las cristalinas aguas

De la consciencia emancipada,

Libre de querencias,

En el amanecer del indeclinable sol

De la presencia,

Tras el desnudamiento de lo que no es Él

Y el anidamiento de sus luces en el corazón

Que recordó al Amado

Y se olvidó del mundo.

En la sabiduría que comprende esto

Me refugio y me abandono.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Los creyentes en la superstición de que venimos del mono, por azar, y éste de una ameba, por azar también, que evolucionó de forma aleatoria desde ZERO hasta la complejidad de las facultades de la consciencia humana y sus procesos intelectivos; los creyentes en la disparatada teoría de la tierra esférica errante que gira alrededor de un sol, también errante; los creyentes, en suma, en la superstición de la no trascendencia de la psique humana y, por lo tanto, creyentes en que la vida no tiene más sentido que comer, follar y distraerse… esos tales, decimos, es decir, los ateos, esto es, el ganado humano, o sea, todo el mundo menos el resto del resto del resto humano fiel, lo van a pasar muy malamente en el presente fin de las edades, o de las eras, o de los siglos, pues como esos gilipollas solo creen en no morir para perpetuarse en los ilusorios placeres mundanos, aceptarán vivir en las condiciones que sean, o sea, en las condiciones que les marque la bestia, y caerán a lo más bajo y abyecto a lo que el ser humano puede llegar a caer según su configuración animalesca, sin la cobertura protectora del espíritu de la trascendencia (*).

Dicha bajeza zombi consistirá en ser sellados por la sustancia inmunda que llaman vacuna covid y en matar a sus semejantes y comerse sus carnes, para poder así prolongar la agonía existencial sobre el Plano Terráqueo unos días más, unas horas más, unos minutos más, unos segundos más.

No hay escape para los ateos, da igual si dichos ateos se consideran religiosos o no; todos se van a vacunar, y los vacunados se pudrirán todos, excepto los que recibieron el placebo, los cuales serán trashumanizados, metaverseados y conectados a la “nube” –la IA que descargará en sus hackeadas mentes sus impulsos vitales, y que determinará la obsolescencia de cada meta-ciudadano.

A nosotros, empero, como ya estamos muertos en lo que respecta al mundo perecedero, los terroristas no podrán ni matarnos ni vacunarnos, sino que el martirio nos coronará y nos encimará el paraíso, insha-Allah, con sus arroyos fluyentes y sus pabellones repletos de vírgenes intocadas ni por hombre ni por yin; vírgenes complacientes de grandes ojos hermosísimos como perlas ocultas.

(*) Leer el Corán para saber lo que es el espíritu de la trascendencia.

FIN.

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