¿Qué vemos cuando vemos y qué pensamos cuando pensamos?

No hay nada que veas

Que no sea una flor;

No hay nada que pienses

Que no sea la luna llena

-Matsuo Basho

COMENTARIO:

En vista de que seguimos vivos, a pesar de nuestro estado de decrepitud corporal, a pesar de que pensábamos que hoy estaríamos ya muertos, gracias a Dios, y a pesar de que ya no tiene sentido discriminar entre muerte y vida a la luz del conocimiento sagrado, y con más motivo viendo como nuestros semejantes se han vacunado con las vacunas asesinas de despoblación planetaria, se han enmascarado, se han distanciado y se han deshumanizado hasta el punto de que no quieren compartir el ascensor con nosotros porque no vestimos el denigrante bozal… en vista de todo ello hemos decidido comentar este poema de Basho.

Todo aquello que se asoma a la consciencia a través de las puertas de los sentidos y del intelecto, no es más que la claridad desbordada auto-irradiada de la fuente de todas las luces, luces que devienen solidificadas en las proyecciones que configuran el metaverso del “yo” embaucador, engañador, empeñado en engañarse a sí mismo creyéndose una entidad autónoma y separada del foco alumbrador que todo lo ilumina y que todo lo penetra. Por eso los que penetraron en el soporte del yo, como Basho, para indagar lo que es el yo, solo encuentran que no encuentran nada, deviniendo así todo el ámbito de lo creado en expresiones de la deslumbrante belleza eterna, o sea, en flores y en lunas llenas.

La mejor manera de realizar esto es no estar en las cosas, sino en la luz que a las cosas alumbra.

FIN.

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