Poema, relato muy corto y reflexión final.

Allí donde ella, aquella doncella,

Plácidamente yacía y dormía,

Después de haber copulado hasta el hartazgo,

Dejé mi espada.

¡Ah!…

¿¡Qué fue de esa espada!?

(c) despojosdeoccidente. Los derechos reposan ingrávidos, por lo que no están ni reservados ni no reservados.

COMENTARIO:

Erase una vez un viejo samurái que se moría y que vivió aparentemente, o sea, que vivió la impostada vida de un falso “yo” con el cual erróneamente se identificaba, durante la era del país de Edo en guerra, en la dinastía de la cuarta, o quinta, edad de los hombres. Recordaba mientras, o de mientras palmaba, una historia de amor, o empollamiento más bien, con una bella doncella a la que gustaba de follarse de cuando en cuando, con su venia, y que se dormía después de quedar exhausta de tanta coyunda absorbida, incapaz de soportar en la lucidez de la vigilia tantísimo placer acumulado en sus entrañas y en sus formas externas, a saber, en su piel.

Ahora estaba viejo y se moría, no sabía si de pena o si de alguna enfermedad terminal, por lo que era dado a recordar a aquella moza, su único amor terrenal, y a la espada que dejó allí plantada en señal de fidelidad sempiterna.

Las dudas acerca de si en verdad la mozuela y las incursiones en las exquisiteces vaginales de sus adentros fueron reales o solo imaginarias, ahora que el velo de la muerte desciende y todo lo cubre, o recubre, de una cada vez más densa neblina de sombras fantasmagóricas que confunden la realidad, o la irrealidad, de su pasado, le llevaron a tomar la decisión impepinable de rajarse el vientre, no sin antes echar de menos aquella hermosa espada que regaló a la hermosa doncella, haya sido ella real o ilusoria, antes de posar su mano en un triste y destartalado cuchillo jamonero para disponerse a acabar dignamente con su vida.

Aquí acaba este posteo relativo al metaverso relativo de la realidad relativa de las causas intermedias, que median entre la causa incausada que es Allah el Altísimo y todo aquello que no es Allah, esto es, todo aquello cuya realidad es relativa, no absoluta, y por lo tanto ilusoria, o sea, con una realidad prestada que es aparente y que aparentemente se muestra al ojo no acostumbrado al fulgor resplandeciente de la verdad desnuda.

Es muy importante que antes del holocausto nuclear programado por el deep state y la muerte consiguiente de 7 mil millones de hombres-simios para dar nacimiento a un mundo nuevo, despoblado y sostenible, los verdaderos hombres se dediquen a serlo, se enfoquen en la luz que alumbra el apocalipsis y desdeñen este sombrío mundo, que nada vale sino es por la bendición que entraña trascenderlo, con el consiguiente asentamiento en los dominios celestiales, si rectamente se obra.

Es urgente entender y atender este llamado antes de que el horror se desate y la gente común prefiera el canibalismo para sobrevivir antes que morir en la senda de los justos que hacen inmersión en la búsqueda del conocimiento sagrado.

mujer nedita

DEDICADO A ELLA, CON AMOR.

FIN.

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