En la cima del monte Damavand.

En la cima del monte Damavand
Por siempre permaneceré,
Donde hallé mi destino
En la cercana intimidad de esas remotísimas alturas
Donde lo cercano y lo lejano
Se tocan.

Por la ausencia de lo que no es Él
Hallé presencia y visión luminosa
En la expresión de una contemplación serena
Que de beatitud siempre me colma.

Aún en medio del infierno
De la maduración de los errores pasados,
Que en enjambres de miríadas se arremolinan
Como aguijonazos de desespero,
Mi destino encumbrado me conforta
Sobre la cima del monte Damavand,
Donde por siempre permaneceré
Sublimemente exaltado y asentado firmemente
Como una roca que mira al acantilado.

-Uzman García para despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Para amenizar el fin de los tiempos hemos decidido escribir esta coplilla, con vistas a enardecer la visión de las luminarias que se asoman a la consciencia de los que tienen taqwa –temor de Dios.

La taqwa es el escudo en el que se afirma la salvaguarda de cualquiera que sienta anhelo de andar la senda de Allah y desandar la senda del mundo perecedero, pues ese amarre amarra al que porta tal escudo con las amarras de la protección que es la toma de conciencia acerca del daño de obrar en la vida según la subjetividad del impostado (o sea, irreal) “yo”, y no según la objetividad divina codificada en el Corán como sello de los Libros Revelados al ser humano para guiarlo desde la sinrazón de vivir solo para no morir, hasta la razón de la fe en la vida verdadera, que tras el aparataje de las proyecciones egocéntricas se yergue como una atalaya engalanada con las luminarias de los frutos del recto obrar.

Una vez afianzada en el corazón la taqwa, esto es, el temor a la autodestrucción que acecha a los no rectamente guiados, lo único que resta por hacer en la vida es disfrutar de la vida y de la muerte en la cima del rey de todas las montañas, la montaña Damavand, donde lo perecedero y lo imperecedero que reside en la interioridad de todo lo que perece, se tocan y se hacen uno, abriéndose así las luces de una visión trascendente que el velo de lo creado ofusca, habilitándose consecuentemente las moradas supremas del gozo, con independencia de los infiernos desatados por las acciones pasadas ejecutadas durante la vida vivida en la ignorancia con respecto a Allah, en la estúpida creencia de que el hacedor no es Allah, sino los personajes (los yoes) proyectados en la consciencia por el foco alumbrador que todo lo ilumina.

Para más información y guía, leer el Corán. Y para más desinformación y perdición, seguir creyendo que venimos del mono, seguir actuando como simios sofisticados y seguir haciéndole caso al gobierno terrorista.

monte1

Monte Damavand, Irán

FIN.

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