Otro poema de muerte, puede que el último.

¿A qué habré de comparar la muerte?

Cuando estaba muerto, o sea, vivo a la idea de “yo”,

La muerte era la desolación del miedo

A una oscuridad desconocida;

Ahora que estoy vivo, o sea, muerto a la idea de “yo”,

La muerte es la bendición del retorno al origen,

Donde lo igual a lo igual se une

Bajo la luz de un feliz alumbramiento

Que de una beatífica dicha

Me colma.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Se trata de un poema de muerte que hemos escrito porque nos estamos muriendo, gracias a Dios, a pesar de que ya morimos antes de morir y vivimos en la perennidad de las luces infenecibles, esto es, que no desfallecen nunca, en cuyo fulgurante foco nuestro ojo está permanentemente fijo.

La devastación de las vacunas asesinas, la devastación de la rampante infra-humanidad me que medró al cobijo de la teología LGTB, la devastación del vivir por vivir, esto es, sin una meta trascendente, la devastación de la guerra nuclear que se desatará en julio de 2022, la devastación de los suicidios en masa de los ateos que desconocen el dulzor de la fe y los deleites de adelantar los deleites de la Otra Vida, la devastación del canibalismo para poder prolongar la agonía del sinsentido materialístico un poco más de tiempo, por el mero hecho de no morir, aunque eso implique morir como ni las ratas mueren… todo eso a nosotros no nos afectará, pues la desafección de los Hombres de Dios –los verdaderos hombres- es total, perfecta y absoluta en lo que respecta a esta ilusoria vida.

¡Allahu Akbar!

FIN.

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