Es urgente dejarse anegar por la luz de la Verdad.

Es urgente morir antes de morir y plegarse al soplo vital que todo lo revitaliza, y que está por doquier meciéndolo todo con su refrescante brisa. Y es urgente hacerlo antes, y no después, de que se desaten las plagas finales, pues cuando se desaten ya no habrá ni tiempo ni capacidad para recomponer la fractura del espejo del corazón, de modo que la luz del Creador sea la que brille, y no las sombras de los impostados yoes.

Los estragos inmediatos que sacudirán al ganado humano por su delirante e irracional alejamiento de Dios, son estos, según una visión que hemos tenido:

1. Una breve guerra nuclear que matará a 2 mil millones de personas en 7 días de conflicto atómico planetario.

2. Hambruna y azote zombi de los que pretendan sobrevivir a base de matar y comerse a sus semejantes.

3. Levantamiento del anticristo, que se declarará dios, dueño y señor del mundo perecedero, y que reordenará el desorden planetario en torno a un nuevo ordenamiento mundial satánico, o sea, transhumanista. Un nuevo orden sin fronteras ni nacionalidades, sin ideologías y sin otra religión que no sea el bestialismo, a saber, la adoración a Baal.

4. Los supervivientes de la gran guerra, de la gran hambruna y de la acometida zombi serán amedrentados con nuevas pandemias falsas, como la falsa pandemia del covid-19, con vistas a ser vacunados (envenenados) semestralmente para ir matándolos hasta que solo queden 500 millones de personas, debidamente traumatizadas por todo lo experimentado, de manera que se asegura así su obediencia ciega a los designios del anticristo.

5. Los 500 millones que sobrevivan a las vacunas serán transhumanizados, esto es, chipeados con la interfaz neuronal de la bestia, que los desposeerá de los restos residuales de sus consciencias humanas y los sumirá en un universo metavérsico, es decir, virtual, hecho a medida de cada uno de ellos para que se explayen a gusto en los irreales placeres desconfinados desde la inmovilidad del confinamiento preventivo e indefinido que se decretará para la salvación del planeta, ante la tesitura de una falta total de tesitura medianamente clara acerca de que si se deja libre al ser humano no se vaya a volver a repetir una historia hecatómbica como la recientemente vivida.

Empero, los que se dejen anegar por la luz de las luces y mecer por los vientos de la predestinación hacia la trascendencia de los planos superiores de la consciencia, nada han de temer, pues estarán a salvo en la visión de la luz que alumbra el apocalipsis y que revela los maravillosos mundos que la materialidad constriñe.

FIN.

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