Una reflexión acerca del sentido de este sinsentido.

Vivir a través de las formas que atraviesan las puertas de los sentidos no tiene sentido, pues no es vida verdadera, sino el espejismo de creer ser un ser viviente, en contraposición a la verdadera vida del Viviente no-nacido cuya luz todo lo alumbra, o ilumina.

Perpetuarse en la ilusión del pequeño vividor constreñido por la idea de separación e impermanencia es una pérdida de tiempo, ya que en la medida en que habituemos el ojo de la percepción al resplandor de la no-forma que ilumina todas las formas, estaremos vivos realmente en la realidad del Único Ser, o Yo Superior.

Por eso es muy importante aprovechar el fin de los tiempos para desasentarse del impostado, ridículo y minúsculo yo y asentarse en el Viviente no-nacido, con vistas a que el apocalipsis sea motivo de celebración y fiesta en la gozosa reunión tras la recomposición y sellamiento de la fractura de la dualidad del “yo” y “lo otro que yo”, en contraste con la agonía que le espera a los agonizantes que han de morir para salvar el planeta y hacer de nuestra casa común un mundo sostenible y resiliente conforme a la agenda 2030 de la ONU.

Sobra demasiada gente y es necesario hacer una buena purga –vía vacunas, guerras, hambrunas, descalabros climáticos, transiciones energéticas y algaradas zombi de los desesperados, que no tendrán nada ni serán felices en modo alguno, por más que el gobierno terrorista les provea de una renta universal básica, si es que se portan bien y amigablemente con el planeta.

El Gran Reinicio se va a producir, manque le pese a los ateos, y los que sobrevivan al descalabro sistémico del viejo sistema de trabajar duro para poder disfrutar descorsetadamente sin miramientos climáticos, serán transhumanizados, chipeados, inmovilizados y mantenidos con lo que el gobierno satánico mundial provea –básicamente comida sintética y virtualidad mental ilimitada a la carta.

La felicidad de los ciudadanos será una felicidad meta, esto es, virtual, experimentada a través de los nano-sensores implantados en el cerebro, gracias a los cuales podrán explayarse a gusto en los vicios desconfinados que en la era pre-reinicio no podían ni soñar poder disfrutar ante la carencia de medios materiales suficientes. Los límites a los disfrutes metavérsicos no estarán marcados más que por los límites de la propia imaginación de los meta-ciudadanos en lo que respecta a pasárselo bien. Toda forma de perversión, desviaciones morales y placeres aberrantes a contra-natura serán tolerados por el sistema, por lo que las posibilidades de expansión de la consciencia hacia la fascinante irrealidad que la bestia proyecte a modo de meta-realidad se multiplicarán exponencialmente ad infinitum.

Mientras tanto, esto es, mientras acontece todo lo que tiene que acontecer hasta culminar en el renacimiento transhumano y satánico del año 2030, los hombres de Dios –los verdaderos hombres- seguiremos a lo nuestro, a saber, gozando de los regadíos del amor, de la verdad, de la belleza, de la visión luminosa y de la justicia, en la salvaguarda de la compañía de Layla –la mujer primigenia.

nat

FIN.

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