Como en los días de Noé.

Como en los días de Noé; la gente festejaba y se casaba, comían y bebían, trabajaban y holgazaneaban, follaban extramaritalmente de cuando en cuando e indagaban formas nuevas de identidades sexuales para fluir mejor con la vida.

Como en los días de Noé; los chamanes cientificistas hibridaban las especies para ver el resultado, estudiaban el remedio a la enfermedad de la muerte con vistas a ser eternos, avanzaban hacia la cima de ninguna parte sin más anhelo que el acicate por asir lo inasible.

Como en los días de Noé; el pueblo despreocupado se reía de las advertencias de los sabios y no aspiraba a otro paraíso que el paraíso terrenal. Perseguían a los hombres de Dios y les daban muerte por su intolerante falta de tolerancia con respecto a la libertad para auto-destruirse por medio de toda forma de vicio e inmoralidad rampante.

Como en los días de Noé; las feministas se empoderaron y mataron a los no-natos en los vientres de sus madres. Se fomentaba como muy cool la feminización del hombre y la masculinización de la mujer para que los polos opuestos no se atrajeran y así poder reducir la población mundial pre-diluviana para salvar el planeta.

Como en los días de Noé; se criminalizaba a los negacionistas anti-vacunas, a los negacionistas del holocuento judío y a los negacionistas del falso cambio climático.

Como en los días de Noé; los LGTB se enseñorearon de la cultura para que por medio de la decadencia cultural generalizada los hombres, y sobre todo las mujeres, se olvidaran del sentido trascendente de la vida y de la muerte, que no es otro sentido que el de trascender la vida y la muerte por medio del cultivo de las infenecibles luces desbordadas de Layla –la mujer primigenia, para que por medio de dicho cultivo en el estudio y la reflexión interior, la consciencia brille por la luz del desvelamiento y no por las cosas desveladas, o sea, por todo aquello que perece y es no permanente.

Como en los días de Noé; la gente vivía divertidamente y despreocupadamente, hasta que Noé se metió en su barco y empezó a llover, de repente.

La historia es cíclica porque los errores del ser humano son cíclicos, de modo que ahora afrontamos otro apocalipsis, pero este no será parcial como el diluvio, sino definitivo.

El Gran Reinicio Transhumanista del F.E.M. (foro económico mundial) implica básicamente dos hitos, tras los cuales el velo del mundo se descorrerá, se soplará la trompeta y la luz vendrá a reclamar todos sus dominios:

1-Eliminación de los 7 mil millones de personas que no tienen cabida en la nueva era transhumana de I.A. (Inteligencia Artificial) y robots trabajadores, por medio de la guerra nuclear y las vacunas asesinas regladas, que serán obligatorias.

2-Inmovilización y chipeado de los sobrevivientes para su conexión al metaverso de la bestia, donde vivirán felices, el tiempo que la I.A. determine, una impostada vida digital.

Luego, o aluego, llegará el verdadero apocalipsis y los impíos penarán para siempre y los píos gozarán eternamente, pero no en la Torta Terráquea, sino en los planos existenciales atemporales donde las sucesivas fases existenciales se ajustarán según la inercia de aquello en lo que medró la consciencia durante el periplo terráqueo de la Tortilla Terrestre.

Así, o de esta manera, o forma, tras el desvelamiento mundano las nuevas formas depositadas sobre el espejo de la percepción se adaptarán al enfoque del ojo del corazón descarnado, ora en la luz de la presencia resplandeciente de Layla (esto es, el cielo), ora en la sombra de tinieblas de Su distancia (esto es, el infierno).

Para saber más, leer el Corán.

noé1

FIN.

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