Es hora de volver a casa, el amor llama a mis puertas.

Enmudeció la lengua

Y mudose el corazón,

Trastocando mi pena en alegría.

Enmudeció la mente

Y mudose el corazón,

Trastocando mi duelo en algarabía.

Enmudeció el oído

Y mudose el corazón,

Trastocando mi sordera en clamoroso júbilo.

Enmudeció el tacto

Y mudose el corazón,

Trastocando la separación

En la plena unión de lo que nunca fue dos.

Enmudeció el olfato

Y mudose el corazón,

Trastocando el aroma de la desesperación

En un dulzor embriagador.

Enmudeció lo que no es Él

Y mudose el corazón,

Trastocando lo otrora turbio

En deslumbrante claridad auto-irradiada.

Enmudecí y enmudeció,

Y este cuerpo podrido devino

En campo fértil.

© despojosdeoccidente. Los derechos están desprotegidos para el disfrute de los enamorados que hicieron olvido de todo y fueron por todos olvidados, excepto por Ella, en cuyo seno se solazan al calor del regocijo de los soles de una creación que no es ni de este mundo, que ya declina, ni del otro.

FIN.

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