No hay límite a los absurdos que el hombre moderno es capaz de aceptar, con tal de que lo diga la TV.

Mis ojos,

Después de contemplar la suma

De todas las cosas,

Regresaron a la blancura

De los crisantemos blancos.

-despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Este poema de muerte está inspirado en un haiku cuyo autor no recordamos ahorita mismo. En cualquier caso, lo importante es el mensaje, que no el mensajero. Y el mensaje es que el todo es igual a la parte, pues la parte contiene el todo, esto es, que todo lo manifestado no está separado de la luz del alumbramiento, por lo que la triada de “el veedor”, “lo visto” y “la acción de ver” trascurren en la talidad subyacente, o sea, en el vacío preñado de la luz y de su resplandeciente dinamismo.

Las cosas parecen cosas estancas, estables y fijas porque el ojo se queda en la superficie, incapaz de penetrar el velo que vela la joya oculta que resplandece esplendorosamente y eternamente de era en era y por los siglos de los siglos.

El que lo ve todo en una sola cosa, su ojo no se aparta de los crisantemos blancos de la pureza y la perfección que subyace a la trama de la existencia. Empero, el que en las cosas solo ve cosas, su ojo no se aparta de la imperfección, de la degradación y de la muerte.

La eternidad y el gozo de la contemplación sempiterna nunca fue más fácil de conquistar que ahora, en el fin de los tiempos, pues, según claman los vedas, cuando la oscuridad es máxima en el alejamiento del ser humano de la verdad es cuando la luz más se reconcentra y más brilla al otro lado del velo para los que saben que el sentido de la vida no es pasárselo bien –básicamente viajar, ir a fiestas y follar mucho, sino que el sentido de la vida es ser lo que ya somos mediante el abandono de lo que no somos; siendo lo que no somos, el personaje que creemos ser, y siendo lo que somos, la luz que el corazón habita.

El problema es que los llamados a realizar la eternidad en la beatitud de las luces son muy pocos, 144.000 almas según algunas fuentes; el resto va al matadero de la vorágine del fin de los tiempos, una vorágine asesina que incluye: una guerra nuclear, una hambruna mundial, el azote zombi caníbal de los desesperados y varias pestes funestas.

La falsa pandemia del Covid-19 solo fue el ensayo general de los horrores que se desatarán sobre los ateos en breve.

Todo indica que la señal de salida hacia el inframundo la dará China cuando tome Taiwán por la fuerza de las armas, pues los chinos ya están hasta el moño de las provocaciones de la incivilización occidental. Los rusos se encargarán del flanco europeo, mientras que China se encargará del flanco del pacífico.

Gran Bretaña y Japón serán hundidos en el mar, media Europa arderá en fuego y la otra media morirá de hambre, los restos de EEUU se sumirán en el caos, en Australia solo sobrevivirá media docena de canguros, Israel vivirá su verdadero holocausto, África se librará del yugo occidental y Latinoamérica volverá a ser libre. Los rusos sobrevivirán y emergerán con brío de las estepas de Siberia y a los chinos, como son tantos, no les vendrá mal que mil millones de ellos mueran.

Luego el anticristo se levantará y exigirá adoración para salvar al mundo del supuesto cambio climático y de una supuesta invasión alienígena.

Y todo por haber caído en el absurdo de vivir por vivir, tolerar la modernidad y aceptar el gobierno de los terroristas. Todo por haber vivido y morido sin una meta luminosa, trascendente.

FIN.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s