¡Acabo de descubrir que no he vivido!

Acabo de descubrir que no sabía

Que mi vida era semejante

Al caparazón de una cigarra.

-Shuho-

A la luz de la muerte inminente, en los umbrales de la verdadera vida que se erige al otro lado del velo de lo creado, uno comprende muchas cosas, si es que no se desaprovechó la vida mundana en la auto-complacencia obnubilante mediante el medrar en el caparazón externo de la cobertura más superficial de la trama existencial, logrando así, el de mirada traspasadora, penetrar el velo y adentrarse en lo profundo, allí donde el océano permanece calmo e inafectado por las turbulentas aguas del destino que arrastra a los vivos que creen vivir, cuando en realidad no son más que vivos murientes.

Y la principal cosa que aprenden los que aprendieron a morir antes de morir (esto es, los hombres de Dios, los verdaderos hombres), es que la muerte no existe, pues el aparataje exterior de todo hunde sus raíces en la talidad del verdadero y único ser, que es no nacido, anterior al principio, posterior al fin y omnipresente en la eternidad del presente instante.

Los que saben y realizan esto, pueden estar tranquilos y vivir el fin de los tiempos en la no alteridad que da la paz de espíritu en la inquebrantabilidad de la luminosidad de la visión interior que todo lo alumbra, o ilumina. Empero, los que desperdiciaron sus vidas en el caparazón de la trama existencial, verán y vivirán sufrientemente como ese caparazón se hace añicos y queda reducido a la nada, junto con el espejismo de los personajes que se verán abocados al canibalismo para poder seguir viviendo sus impostadas vidas un poco más, en las condiciones que sean, aún las más indignas.

3 mil millones de personajes van a morir en las 24 horas que va a durar la guerra nuclear. Otros 3 mil millones de individuos morirán penosamente arrastrados por los estragos post-devastación durante varios y largos meses oscuros. Los sobrevivientes serán transhumanizados y teletrasportados al metaverso de la bestia, donde vivirán una feliz y despreocupada vida virtual a la espera de que el último velo se caiga a la final trompeta y la balanza de la justicia divina sea establecida para levantamiento de los justos y caída de los impíos.

FIN.

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