En este artículo el judío Tal Ben-Shahar nos habla de la felicidad mundana con vistas a perpetuarnos en el engaño de la no trascendencia del ser humano en la vida verdadera (post-mortem). No se pierda el comentario de sondas.blog

La paradoja de la felicidad

Tal Ben-Shahar para The Well

NOTA DEL EDITOR: Cuando las personas valoran mucho la felicidad, surge una extraña paradoja: terminan siendo más propensas a sufrir depresión. No es porque la felicidad sea mala. Más bien, parece haber un problema fundamental con la búsqueda de la felicidad en sí misma, como si fuera ésta un destino en constante movimiento, en el que nunca puedes establecerte del todo.

¿Cómo debemos navegar esta paradoja de la felicidad? Para el Dr. Tal Ben-Shahar, cofundador y director de aprendizaje de la Academia de Estudios de la Felicidad, la respuesta es buscar la felicidad indirectamente. Ben-Shahar lo compara con mirar al Sol: mirarlo directamente es malo para ti y no te proporcionará una visión clara, pero cuando miras su luz indirectamente, por ejemplo, a través de un prisma, puedes ver y apreciar los diferentes colores que se encuentran dentro.

Entonces, ¿cuáles son los “colores” de la felicidad? Ben-Shahar propone que se pueden encontrar en el modelo que abarca el bienestar espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional, y que él llama ESFIRE. Estos cinco dominios del bienestar pueden fomentar no solo la felicidad, sino también (y quizás lo más importante) pueden ayudarnos a volvernos más anti-frágiles –el término acuñado en 2012 por Nassim Taleb para referirse a la capacidad de «recuperarse» e incluso ser aún más fuerte después de experimentar estrés, contratiempo o conmoción.

TAL BEN-SHAHAR: Solo hay dos tipos de personas que no experimentan emociones dolorosas. El primer tipo son los psicópatas. El segundo tipo son los muertos. Existe una falsa comprensión o expectativa de que una vida feliz significa ser feliz todo el tiempo. No. Aprender a aceptar e incluso abrazar las emociones dolorosas es una parte importante de una vida feliz. Y el estudio de las emociones dolorosas es una parte importante del campo de los estudios de la felicidad.

La anti-fragilidad es esencialmente resiliencia II. La resiliencia I es cuando un sistema experimenta una presión. Una vez que se levanta la presión, este sistema vuelve a su forma original. Anti-fragilidad lleva esta idea un paso más allá. Es cuando el sistema que ha experimentado algún tipo de presión se vuelve más grande, más fuerte. Vemos sistemas anti-frágiles a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Por ejemplo, nuestro sistema muscular. Vamos al gimnasio y levantamos pesas. Estamos ejerciendo presión sobre el sistema de nuestros músculos. Lo que sucede como resultado –e realidad nos hacemos más fuertes.

A nivel psicológico podemos llamarlo el “crecimiento postraumático” (CPT). Mientras el trastorno de estrés postraumático (TEP) se centra en un colapso, en el crecimiento postraumático (CPT) se trata de fortalecerse como resultado de la presión que ejerce el estrés. Es anti-fragilidad. El papel de la ciencia de la felicidad es enseñarnos qué condiciones podemos establecer para aumentar la probabilidad de crecer a partir de las dificultades.

Ahora bien, cuando se trata de buscar la felicidad, nos encontramos inevitablemente ante una paradoja. Por un lado, sabemos que la felicidad es algo bueno, ya sea en sí misma o como un medio para otros fines. Al mismo tiempo, también sabemos por la investigación de Iris Moss y otros, que las personas que se dicen a sí mismas «La felicidad es importante para mí, quiero alcanzarla,» en realidad terminan siendo menos felices. De hecho, es más probable que experimenten depresión. Entonces, la paradoja es que, por un lado, la felicidad es claramente algo bueno. Por otro lado, valorarlo como algo bueno es problemático. ¿Así pues, qué podemos hacer?

La forma de resolver esta paradoja es perseguir la felicidad indirectamente.

Piensa en la luz del sol. Cuando miro al sol directamente, me van a doler los ojos. Sin embargo, si descompongo la luz del sol en sus elementos, en sus constituyentes, puedo ver los colores del arco iris. Por lo tanto, puedo estar mirando indirectamente la luz del sol, disfrutándola, saboreándola. De la misma manera, buscar la felicidad directamente puede causar más daño que bien, pero desglosar esta búsqueda en sus elementos constituyentes puede llevarnos a disfrutar de ella y, por extensión, a elevar nuestros niveles generales de felicidad. ¿Cuáles son los colores metafóricos del arco iris cuando se trata de felicidad? Aquí tenemos lo que he venido a llamar el modelo ESFIRE, que puede llegar a activar el sistema anti-frágil.

Hablo aquí del bienestar espiritual, físico, intelectual, relacional y, finalmente, emocional. A través de ellos tratamos de encontrar un sentido de significado y propósito en la vida, en el trabajo y en el hogar. Si te levantas por la mañana con un propósito, es más probable que superes las barreras que te repara el día.

Cuando se trata del bienestar físico, la idea más importante a tener en cuenta es el estrés –este asesino silencioso. Según los estudios, en Estados Unidos, más de la mitad de los empleados no aprovechan su tiempo de vacaciones. E incluso entre aquellos que lo hacen, casi la mitad no logra desconectarse completamente de su trabajo. El problema no es el estrés; es la falta de recuperación.

En cuanto al bienestar intelectual, hay investigaciones que muestran que las personas curiosas, que hacen preguntas, no solo son más felices, sino que también viven más tiempo. No obstante, no se debe solamente al hábito de hacer preguntas. Es muy importante inter-actuar profundamente con el material con el que tratamos. Puede ser un texto, una obra de arte, incluso la naturaleza.

El bienestar del trato es muy importante. El indicador número uno de la felicidad es el tiempo de calidad que pasamos con las personas que nos importan y que se preocupan por nosotros. Y resulta que la condición número uno que podemos implementar para aumentar la probabilidad de que la anti-fragilidad crezca a través de las dificultades es, precisamente, la calidad de nuestras relaciones.

Por último, el bienestar emocional. Aquí, el hecho de abrazar las emociones dolorosas es fundamental, pero ¿cómo cultivamos las placenteras? Por ejemplo, la emoción de la gratitud. Cicerón habló de la gratitud como madre de todas las virtudes. Cuando apreciamos lo bueno en nuestra vida, obtenemos más.

Así que la felicidad es mucho más que una sensación del bienestar. La felicidad es la totalidad del ser. Estos cinco elementos juntos crean esa luz del sol: la felicidad. No creo que haya un punto antes del cual uno sea infeliz y después del cual sea feliz. Más bien, la felicidad reside en una continuación. Es un viaje de por vida. Y sabiendo eso, podemos tener expectativas realistas en lugar de irreales sobre lo que es posible. No creo que nos puedan suceder solamente las cosas que nos traen el bien. Sin embargo, de las cosas que nos suceden podemos aprender a sacar lo mejor.

SONDAS: Lo más paradójico dentro de la paradoja de la felicidad que nos propone Tal Ben-Shahar es su propio texto, pues si alguien es feliz, o se cree feliz, le resultará irrelevante la metodología ESFIRE. Mas si se trata de alguien que está en búsqueda de la felicidad, el planteamiento del judío Tal Ben-Shahar le producirá una profunda depresión. Y ello porque Ben-Shahar se aproxima erróneamente al concepto de felicidad. Ibn Hazem comentaba en su libro En búsqueda de la virtud que Allah el Altísimo le había dado un conocimiento con el que todos los seres humanos no podrían, sino estar de acuerdo. Y este conocimiento no era otro que el acuerdo de todos los hombres de querer vivir sin ansiedad. Ibn Hazem afirmaba que era imposible encontrar un solo individuo que rechazase este estado anímico, pues en él reside la verdadera felicidad. Es decir, la paz; la falta de estrés.

Sin embargo, para que esta paz, la felicidad, se recupere tras momentos de inquietud, de temor… de ansiedad, hará falta que esté bien arraigada. Es decir, que no dependa de los avatares propios del destino, de las circunstancias, del medio. Esta paz deberá sostenerse por sí misma en cualquier situación. Se alejará momentáneamente de nosotros, pero en seguida volverá y expandirá su serenidad por nuestro ánimo, por cada célula.

En verdad que junto a la dificultad está la facilitad. Sí, junto a la dificultad está la facilidad. (Corán, sura 94, aleyas 5-6)

Alternamos entre los hombres los días venturosos y los nefastos. (Corán, sura 3, aleya 140)

Y, sin embargo, la felicidad del judío Ben-Shahar depende de las circunstancias. Si un día nos levantamos sin ningún propósito especial, seremos menos felices, incluso puede que nos deprimamos, que si colgamos del día objetivos concretos. ¿Incluso si esos objetivos son estúpidos, superficiales, corruptos?

Y es aquí donde se encuentra el quid de la cuestión. La paz solo puede provenir de la certitud, de una bien detallada geografía existencial –punto de partida, punto de llegada, fases… Mas para dibujar esa geografía, tendremos, primero, que dar sentido a este Universo, a la vida. Y es aquí, de nuevo, donde el error nos aleja de la felicidad, pues nada en la vida de este mundo puede dar sentido a la vida de este mundo; nada en el Universo puede dar sentido al Universo. Una simple observación nos llevará a comprender que la vida humana sin transcendencia es devastadoramente paradójica. Mas tan solo es paradójica en tanto que elimina buena parte de esa geografía; borra los contornos que dibujaban la vida post-mortem, el Levantamiento y el Juicio Final –una geografía, pues, incompleta, que hace absurda la vida de este mundo y nos arroja a la depresión propia de vivir en el absurdo.

No hay felicidad sin paz y no hay paz sin conocimiento, sin certitud.

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