No huyas del silencio.

Piérdete,
Piérdete.
Escapa de la nube negra
Que te rodea.
Entonces verás tu propia luz
Tan radiante como la luna llena.

Ahora, entra en ese silencio.
Esta es la forma más segura
De abandonarse. . .

¿De qué se trata tu vida, de todos modos?
Nada más que una lucha por ser alguien,
Nada más que un huir constante
De tu propio silencio.

-RUMI-

Adaptado al español por despojosdeoccidente

COMENTARIO:

Concluimos hoy, Dios mediante, el comentario del poema de Rumi llamado “Piérdete”, en alusión a la realidad espiritual de que perderse en el océano sin orillas de la presencia divina, que mora en el corazón, es la única forma de encontrarse a uno mismo en la talidad de lo que somos tras el velo de lo que creemos ser.

El silencio interior es el sonido de lo que somos en la intimidad del corazón, manifestado una vez desvelado por la caída, o sea, la pérdida, del velo de lo que no somos, a saber, todo aquello que apuntala la subjetividad egocentrista frente a la objetividad divina.

La vida de los hombres mundanos apegados a su pequeño, relativo, imperfecto, pecaminoso e impermanente “yo” es un huir constante de este silencio abrumador que clama para que lo encontremos, con vistas a ser lo que ya somos tras el velo de la impostura que el falso yo proyecta, porque asir ese silencio implica la disolución de lo que nunca fue -el personaje que creemos ser- en el seno de lo que nunca dejamos de ser -la inmensidad no nacida, sempiterna y omnipresente de la identidad divina-, esto es, el yo soy supremo.

No es posible alcanzar la iluminación de ser lo que ya somos, sino que la consciencia de esta realidad es la iluminación misma en sí misma, más allá de causas, tiempos y localizaciones, es decir, sin el añadido de ningún velo afianzador de la irrealidad del yo frente a la realidad Una y Única.

Para ello es urgente morir la muerte de los verdaderos hombres y hollar la morada de la luz, antes de que la devastación de la guerra nuclear y las pestes postreras imposibiliten la paz que da el sosiego espiritual necesario que brinda el desenvolvimiento de las luces anudadas a los nubarrones de los personajes que como sombras deambulan la Torta Terrestre tratando de perpetuarse en dicha impostura a toda costa, aunque esa costa conlleve morir sometidos a la bestia de las eras, la cual decretará adoración absoluta para poder seguir viviendo en el metaverso de esta mundana vida.

Las formas que reviste dicha adoración satánica en el fin de los tiempos son de sobra conocidas por los hombres de sano juicio: vacunas, confinamientos climáticos, confinamientos pandémicos, digitalización del dinero, digitalización de la existencia, matar a los niños antes de nacer como expresión de un derecho humano de la mujer, depravación LGTB, feminismo, ateísmo, hedonismo, idolatría, fútbol, apuestas deportivas, drogas, fiestas, sexo fuera del matrimonio, culto cientificista, etc.

No huyas del silencio

FIN.

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