El Cielo es mi verdadero hogar.

Recorriendo este reino de irrealidad,
No reparo en las huellas que voy dejando.
El canto de un cuco me invita a volver a casa,
Y al escucharlo, inclino la cabeza para ver
Quien me ha hecho darme cuenta
De esta asombrosa realidad.
No me preguntes a dónde voy,
Mientras viajo en este ámbito infinito
De la no-forma de las formas que se manifiestan,
Cada paso que doy es mi verdadero destino,
Mi verdadero hogar.

-DOGEN-

Adaptación libre al español por despojosdeoccidente

COMENTARIO:

En la atemporalidad de la eternidad de la fugacidad del instante presente moran los verdaderos hombres, sin reparar en las huellas de la efímera temporalidad de los aconteceres mundanos, meros ecos que se desvanecen desde el mismo instante de su surgimiento, porque evanescente vacío en sí mismo son.

Todo lo que no sea la plenitud del amor que brota a borbotones de las muy fértiles profundidades del corazón estremecido por la apabullante belleza eterna que amorosamente mece la predestinación del sabio, todo lo que no es ese amor, decimos, carece de valor a ojos de los que a sí mismos se han encontrado tras haberse dilapidado.

Oh, sí, ciertamente, las planicies de una frondosidad majestuosa y sublime, que Layla inmerecidamete me regala, es mi verdadero hogar, y no esta irrealidad que supura el dolor de una separación constante.

Es muy importante reflexionar en estas cosas antes del horror que se va a desatar a una escala planetaria con vistas a la criba final y definitiva de los aptos para la eternidad.

DEDICADO A ELLA, CON AMOR.

FIN.

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